A pesar de todo lo que padecemos y lo que nos espera en el 2023, los colombianos somos, en su mayoría, de buena fe y, de alguna manera, esta navidad la pasaremos en familia, agradablemente.
Si por algo nos distinguimos es por saber sobreponernos a situaciones difíciles y con mayor razón, en esta época, la más hermosa del año, cuando podemos compartir con quienes amamos, con buenos vecinos. Eso nos dará fuerzas para empezar un nuevo año con más afecto por la patria.
Como quisiéramos que el proceso de paz con el ELN sea el principio del fin de una mala etapa del país pero, viendo lo que sucedió con el proceso de la Habana, no sabe uno que pensar, sobre todo cuando hoy el asunto no es por ideología sino por el negocio del polvo blanco.
No sería bueno crear otra JEP con magistrados ideologizados o cooptados por el negocio, donde lo que menos importan son las víctimas.
Tampoco que se entreguen curules sin votación popular solo porque el gobierno de turno necesita tener más aliados en el Congreso. Terrible.
Igualmente, todos esperamos que la justicia de una vez por todas actúe como le corresponde y no se deje comprar para después salir exiliados por corrupción como Leonidas Bustos, expresidente de la Corte Suprema.
Esa actitud política de la justicia es de las cosas que más daño le han hecho a la nación. De la misma manera los “benditos” organismos de control, que solamente se han dedicado, en muchos casos, a coadministrar para también enriquecerse, perjudicando notablemente el desarrollo del país y sus territorios.
Asimismo, preocupa que el próximo año el actual gobierno nacional tome decisiones que, de alguna manera, nos perjudicarían a todos.
Petro prometió acabar con la independencia del Banco de la República, posiblemente emitiendo billetes como en Venezuela, donde el sistema financiero se cayó pavorosamente.
No queremos que la canasta familiar siga elevando su costo abrumadoramente, que la inflación continúe elevando desmesuradamente su costo.
El retiro del Congreso de Roy Barreras para irse de embajador, nos da mala espina. ¿Significa eso que estamos ad portas del cierre de ese organismo después de aprobar todo lo que el gobierno quería?
Que se respete al empresariado y se le exijan, si es del caso, cumplir con algunos deseos del gobierno; de lo contrario, pasaría lo que ha sucedido en países con gobiernos de izquierda, los aburren, les expropian y nos dejan un mar de llanto debido al desempleo de miedo que se causaría.
Ojalá se actúe con sindéresis, con sentido común y con amor por Colombia. Que la navidad para todos sea maravillosa.
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