Feliz día del abogado

Iván Cancino

Ayer fue el día del abogado, y claro, ¿cómo no celebrar la profesión que me apasiona, que heredé de mis papás, que me da de vivir y de la que aprendo todos los días?

Del derecho penal aprendí a ser muy feliz, más fuerte y mejor cada día y sobre todo que lo importante jamás será lo que piense la gente sino la defensa de las libertades.

Ser abogado es entregarse a los demás, es buscar soluciones a problemas desde miles de puntos de vista, es ser confiable y respetar los secretos de nuestros clientes.

Para celebrar el día del abogado, quiero recordar un fragmento del poema “Yo soy el abogado” del jurista argentino Horacio Alberto Vero, aunque si tienen la oportunidad léanlo entero: “Yo soy el abogado.

El que hace de estratega, de confesor, y de malo, de mediador y de amigo, de psicólogo y de hermano.

El que sale a cara o cruz, con niebla o lluvia viajando, porque justo le fijaron una audiencia bien temprano”.

Pero, así como yo grito a los cuatro vientos ¡Feliz día del abogado! Destaco también la celebración cada día de una profesión distinta, porque es validar el esfuerzo que cada uno hace en su labor, en algunos casos algunas celebraciones se crearon para reivindicar y en otras para promover, pero en todos busca exaltar un trabajo, un conocimiento.

Ingenieros, periodistas, profesores, community managers, logopedias, escultores y hasta magos tienen sus días en el calendario internacional (y si no me creen busquen en Google) y estoy de acuerdo con todos, pues cada una de las personas que realiza un trabajo en pro de los demás pone su granito de arena para tener un mejor país, un mejor mundo.

Creo que no existe ningún trabajo que no tenga una consecuencia en otras personas después de realizado, por pequeño o individual que pueda parecer, hasta un tanatopractor debe dejar un cuerpo bien preparado para que los familiares lo puedan velar con tranquilidad.

Entonces celebremos el trabajo sea profesional o técnico, celebremos el que hacer de cada uno de nosotros, si somos felices en lo que hacemos a diario seguro eso se verá reflejado en la convivencia con los demás.

A veces una sola sonrisa de alguien que nos atiende en una tienda, un conductor que saluda cuando nos montamos al carro, alguien que respetuosamente nos brinda un tinto, todo puede cambiar nuestro día y hacerlo mejor.

Espero que celebren y resalten su trabajo con orgullo y convicción como yo lo hago con el derecho penal, y aprovecho la oportunidad para felicitar a todos los que hacen parte del Colegio de Abogados Penalistas de Colombia.

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