Emprender en tiempos difíciles

Daniela Konietzko Calero

Presidente Fundación WWB Colombia

Los emprendimientos por necesidad son iniciativas de negocios que surgen y prevalecen en el marco de circunstancias desfavorables del contexto, como resultado de una conjugación de barreras que enfrentan las personas entre las que se encuentran el limitado acceso a empleo formal y digno, el empobrecimiento de los territorios, el desplazamiento (voluntario o forzado), los bajos niveles de acceso a la educación y formación para el trabajo, entre otros; adicionalmente, la mayoría de estos emprendimientos se encuentran en situación de informalidad.

En el país, son 13 millones de personas las que por su informalidad enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad durante la actual emergencia sanitaria. De éstas, 5 millones son mujeres quienes no cuentan con los suficientes mecanismos de protección social para hacer frente a la coyuntura por COVID-19.

Según el DANE-2018, el 40% de los hogares son liderados por mujeres quienes, en un gran porcentaje, tienen a su cargo no solo el trabajo doméstico y las labores de cuidado, sino también la responsabilidad de generar ingresos; algunas de ellas encuentran en el emprendimiento una manera de trabajar desde el hogar.

A nivel general, las mujeres tienen un 17% de ingresos más bajos que los hombres, enfrentan más limitaciones para acceder a crédito formal y sus emprendimientos no tienen la credibilidad de aquellos dirigidos por hombres, ni las mismas posibilidades de supervivencia y desarrollo en el mercado. Adicionalmente, los emprendimientos de las mujeres suelen basarse en las destrezas y habilidades adquiridas a través de la socialización de género, es decir, del aprendizaje de tareas definidas tradicionalmente como “femeninas” (Castiblanco, 2017), que generalmente son menos visibles en la esfera pública y con menor remuneración.

La Fundación WWB Colombia, entidad que trabaja por cerrar brechas de desigualdad para las mujeres y promover su participación activa en el desarrollo económico, ha trabajado con cerca de 13 mil emprendedoras de subsistencia en procesos de capacitación para el fortalecimiento de las capacidades personales y empresariales, buscando que dichas emprendedoras organicen y consoliden sus negocios alineando su plan de vida con su plan empresarial.

En abril, se realizó una medición cuantitativa sobre el impacto que las medidas tomadas para enfrentar la pandemia han generado en las dinámicas del entorno del emprendimiento de subsistencia.

En dicha medición, se encontró que la mayoría de los negocios contactados poseen una dependencia muy marcada del lugar donde se encuentran ubicados (su sector es su mercado). Al depender de dinámicas comunitarias y barriales basadas en la confianza y el contacto directo con sus clientes, las limitaciones que imponen las condiciones actuales de confinamiento y las brechas de apropiación digital, han detenido total o parcialmente las actividades comerciales de los negocios.

Frente a la disminución de los ingresos en este tipo de negocios la población emprendedora ha recurrido al uso de sus reservas de ahorro, que, aunque representan una alternativa positiva en comparación con el endeudamiento por vías formales o informales, es una medida temporal y escasa de alivio. Los fondos propios, según datos recolectados, sólo cubrirán sus gastos por un lapso máximo de un mes.

Lo grave es que, sin posibilidades de acceder formalmente a un plan de alivio financiero inmediato y que responda a las necesidades y características de esta población, lo que se espera es que tengan que buscar otros mecanismos para conseguir recursos de subsistencia como el sobreendeudamiento, el préstamo gota-a-gota, o la venta de bienes y activos patrimoniales. A esta situación, se le suma la brecha digital que abarca no solo la cobertura, sino el acceso y uso efectivo, lo que agudiza aún más las vulnerabilidades y la supervivencia de los emprendimientos porque hoy, más que nunca, las herramientas digitales son indispensables para conectarse con otras personas.

Para reactivar la economía es importante crear medidas de protección que permitan a las personas mantener niveles dignos de subsistencia durante y después del periodo de aislamiento. El llamado es a que todas las iniciativas que desde el Estado se están generando para apoyar a la población en situación socioeconómica vulnerable en estos momentos consideren un enfoque de género como parte integral de alivios y programas a implementar.

La incertidumbre que el mundo entero está viviendo es considerablemente mayor para emprendedores en situación socioeconómica vulnerable y en mayor medida, para las mujeres dada las brechas existentes. La implementación de esta perspectiva podría considerar un balance equitativo en el acceso a la salud, la democratización del trabajo de cuidado, las barreras para la obtención de capital de trabajo y el ejercicio pleno de sus derechos.

El momento requiere pensar diferente. Significa reconocer las condiciones de desigualdad, y las desventajas educativas, sociales, culturales que, en el marco de la emergencia actual, generan de forma desproporcionada efectos negativos en la población socioeconómica vulnerable. Considerar tener un enfoque de género en los planes de reactivación públicos y privados, nos llevará a aprovechar la actual emergencia para transformarnos en una sociedad más creativa y equitativa.

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