Insisto, no estoy de acuerdo con esa reforma tributaria del ministro de Hacienda—Carrasquilla—avalada, infortunadamente, por el presidente Duque. Entiendo su desespero por la situación fiscal que atraviesa el Estado y el país en general pero, solo Duque es responsable por no haber realizado un corte de cuentas cuando hizo el empalme con el gobierno anterior, el cual dejó una deuda de $116.000.000.000 de dólares, la venta de Isagén y un hueco fiscal interno de 25 billones de pesos, pese a que Santos nos aplicó a los colombianos no una sino varias reformas tributarias, entre las que se destacó la de financiar el acuerdo de paz y otra para enmermelar a políticos, periodistas y magistrados, para que le aprobaran y aplaudieran el fast tras y la creación de la JEP.
Hoy me preocupa que la agenda política la está imponiendo la izquierda colombiana aprovechando esta coyuntura de la tributaria, para decirnos que los salvadores del país serán ellos, lo que no es cierto. Mientras en España la izquierda gobernante está que se cae, por sus fórmulas populistas e inconvenientes y en Nicaragua le expropian propiedades a quienes durante años han creado empresa y brindado empleo, lo que ya se hizo en Venezuela y Bolivia, ahora nos vienen a decir que Colombia será una panacea en manos del PCC. Saben que muchos colombianos son bobos, que no caen en cuenta que serán expropiados, que se quedarán sin pensiones, sin libertad de pensamiento ni de movimientos.
Soy reiterativo en eso, porque vemos quienes son los que manipulan ahora con estos cuentos. No es sino ver el rostro, y sus acciones. Tengamos esperanza en que llegará un demócrata que respetará derechos adquiridos y cambiará tantas injusticias, teniendo como referencia lo que estamos viviendo, por encima de las ofertas estilo chavista, o sea populismo puro, de que Colombia será un paraíso en manos maoístas, estalinistas o leninistas. Estos populistas hacen daño y, con el poder en la mano, vislumbro un futuro oscuro y a muchos caminando hasta las fronteras para buscar, como los venezolanos, una vida triste por haber equivocado sus decisiones electorales.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar






