Emcali

Rosa María Agudelo Ayerbe

Son muchos los pendientes que recibirá el nuevo alcalde de Cali. Emcali es uno de los más difíciles de resolver. La empresa no tiene ninguna de sus áreas de servicio claras. En energía no es productora y depende de la cotización en bolsa. En materia de agua, el abastecimiento actual de la ciudad es inestable y la provisión futura es incierta.

El acueducto es obsoleto y telecomunicaciones hace rato no se mueve al ritmo del mercado. ¿Por qué llegó la empresa a esta deplorable situación? Son muchos los factores pero pocos hablan de lo difícil que debe ser gobernar una empresa en poder de los sindicatos. Al interior de Emcali hay 16 organizaciones que dificultan tomar las decisiones que se requieren.

Históricamente, se nos ha vendido la historia de que los trabajadores defienden los intereses de los caleños salvaguardando una entidad pública. Nada más alejado de la realidad. Lo único que defienden son sus propias prebendas. El salario mínimo en Emcali es 1,5 veces el legal en nuestro país. Los empleados reciben 3 primas adicionales y tienen 15 días más de vacaciones.

Emcali gasta 6 mil millones de pesos al año en la educación de sus empleados y de sus familias. Estos subsidios son para todos los niveles de educación, incluso posgrado e incluyen hijos del conyugue del empleado. Los fondos de salud y vivienda suman otros 6.000 millones de pesos.

En total, los beneficios de los 3.000 trabajadores sindicalizados representan el 12% de los ingresos. Recursos que salen de las tarifas. Con razón, adentro nadie quiere que se transforme la empresa y mucho menos que se ajuste el cinturón para hacer las inversiones que requiere.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar