El regreso al verdadero paraíso

Rodrigo F. Chois

Invierto mucho tiempo haciendo “scroll down” en mi celular, o deslizando el dedo para ver los contenidos que aparecen más abajo en la pantalla de mi móvil usando la lengua de Cervantes. ¡Es la condena de nuestros tiempos!

En esas estaba cuando tropecé con la noticia de que “las Kardashian imponen la moda al quitarse sus implantes”. A primera vista parece algo superficial, algo nada digno de esta columna editorial. Sin embargo, examina un tema muy importante que estudia la persistencia masculina… Esto debido a que trata de algo que los hombres cogemos cuando nacemos y que no queremos soltar aun siendo viejos.

Confieso que nunca me gustó la exageración en la que terminó la moda noventera de los implantes mamarios femeninos. Observar cómo comenzaron a pulular tamaños exagerados era algo para mí caricaturesco. Y a pesar de que existe una razón biológica para el anhelo de tales volúmenes, jamás fueron de mi completo agrado. La hipótesis biológica a la que hago referencia sostiene que debido a que el homo sapiens se puso erecto -dejó de caminar sobre sus cuatro extremidades para hacerlo en dos, valga la aclaración- la hembra debía simular el atractivo de sus dos posaderas en la parte delantera de su cuerpo porque el contacto ahora sería frente a frente y no por sus espaldas. Y ¡Voila!… la Naturaleza creó las dos redondeadas protuberancias a las que aludo en esta nota.

Aplaudo el retorno a la naturalidad. Tal vez sea regresar al verdadero Paraíso y no al de la novela aquella. Un volver al mágico lugar que sin ellas sería un infierno de soledad para los hombres.

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