El profe Checho

Rodrigo Fernández Chois

Checho, así le decimos a nuestro compañero Sergio desde el colegio; un cariñoso apelativo para reemplazar su nombre, hipocorística le llaman. Obviamente, tanto Sergio como yo éramos -y lo somos aún- dueños de sendos apodos que a Dios gracias permanecerán en secreto y de los cuales tendrán derecho de pronunciar y escuchar sólo los que hacemos parte de la noble promoción escolar del Pio XII, año 87.

Gracias a las redes sociales, nuestro grupo -o gran parte de él- ha seguido en contacto. Hemos podido evidenciar como, con el tiempo, muchos compañeros han cumplido sus metas, sueños y realizaciones. Y también, por supuesto, evidenciar frustraciones, desengaños y desilusiones que más que las primeras, son las que nos han permitido realmente crecer y madurar.

Recuerdo que hace más de cinco años, en uno de nuestros ocasionales encuentros, Checho nos habló sobre su proyecto. Se trataba de un emprendimiento interesante, singular y sobre todo rompe paradigmas. Lo escuché con mucha atención porque en mi cabeza también se estaba gestando algo potencialmente insólito. Checho, quien había construido toda su vida como profesor, quería convertirse en un maestro en las redes sociales.

Confieso que siempre he profesado admiración por quien gusta enseñar. En alguna ocasión lo hice, pero fui impaciente y la experiencia frustrante. Mi conclusión es que se necesita vocación y que el ejercicio de la enseñanza es un auténtico apostolado.

Los años trascurrieron y hoy con orgullo veo como Checho realizó su sueño y se ha convertido en el “Profesor Sergio Llanos”, uno de los edutubers más populares de todo el país… Aquí su enseñanza más valiosa: ¡Si lo sueñas, lo logras!

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