Luis Ángel Muñoz Zúñiga

El poder de la palabra

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Mi opinión sobre la propuesta papal de reformar la versión italiana del Padre-nuestro, provocó la reacción de mis contactos del WhatsApp al conocer mis convicciones religiosas, por primera vez públicas.

Hubo confusiones, unos se alarmaron por un supuesto cisma, mientras otros ni siquiera se enteraban que el país destinatario de la propuesta de reforma está muy lejos, en el Mediterráneo.

Pero vemos qué tan importante es la literalidad y la tradición oral en asuntos religiosos, que unos me expresaron continuarían rezando “perdona nuestras deudas”, mientras otros implorarían por la absolución de “sus ofensas”, y no faltaron los que se ufanaron de nunca haber incurrido en infidelidad marital porque jamás caen en “la tentación”.

Un debate parecido ocurre con las traducciones bíblicas acogidas por las distintas religiones al disputarse la legitimidad como portadoras de la palabra divina, mientras los sociólogos e historiadores analizan las Sagradas Escrituras como un conjunto de narraciones populares o recopilación de un producto cultural.

No es la primera vez que el Padrenuestro es revisado: Martín Lutero en la liturgia de 1517 le hizo una exhaustiva interpretación filosófica para construir los cimientos del protestantismo (“Venga tu reino” relevó la petición de sólo querer ir al cielo) y, la otra, en 1988 hecha por la Comisión Episcopal de Liturgia Española, presidida por el arzobispo de Toledo, Marcelo González Martin, que quedó vigente en los demás países hispanoparlantes desde 1992 ( El perdón de las “ofensas” relevó a las “deudas”). Lo importante será convencernos del poder de la palabra, que los cristianos podemos ejercitar rezando el Padrenuestro.

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