Resulta preocupante la actual situación del MIO. Las deficiencias sistemáticas han llevado a los usuarios al límite de las protestas. Sin duda, existen razones técnicas y financieras, pero los caleños no tienen por qué sufrir las consecuencias. Lo complejo es que la situación puede agravarse si los responsables siguen afrontando las quejas con frialdad y amenazas. A los usuarios que piden transporte no se les puede dar garrote.
El problema del MIO se soluciona enviando buses, no policías. El MIO es el proyecto más importante de Cali, pues de su buen funcionamiento depende la calidad de vida, el bienestar e incluso la felicidad de cerca del 50% de su población. Los que consideren exagerada esta afirmación pueden consultar las teorías de Paul Dolan, profesor del London School of Economics, quien por más de una década ha estudiado la relación entre psicología, economía y políticas públicas. Según el investigador, las políticas públicas son determinantes en la felicidad de los ciudadanos. Sus estudios demostraron que la gente que tiene que recorrer trayectos más largos para llegar al trabajo es menos feliz e invita a los gobiernos a hacer campañas para reducir los tiempos de transporte.
¿Qué pensaría de la situación de Cali el investigador? Esto dijo en una entrevista a El Tiempo: \”Nuestro objetivo, a la larga, es hacer lo que podemos para ser más felices, en tanto individuos y como ciudadanos. Y me parece perverso que quienes toman las decisiones públicas no estén interesados en saber qué es lo que nos mueve a buscar esa felicidad. Las decisiones políticas tienen una influencia enorme sobre nuestras vidas: cómo usamos nuestro tiempo libre, cómo se gasta la plata que pagamos en impuestos…\”. ¿Estarán pensando en el alcance de su responsabilidad quienes tienen hoy las riendas del MIO?
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