Rosa María Agudelo

El María Auxiliadora

Rosa María Agudelo

El anuncio del posible cierre del colegio María Auxiliadora me impactó. Actualmente, la entidad tiene 200 estudiantes activas, pero su capacidad es de 1.000. Sin duda, el problema financiero que genera ese desfase es insostenible.

Este colegio se uniría a la lista de otros 13 que debieron tomar la misma decisión. ¿Cuántos jardines infantiles o institutos de formación también habrán cerrado? Sin duda, la crisis de la educación generada por la pandemia es de grandes proporciones y su impacto social será de largo plazo.

La causa más evidente fue la ausencia de estudiantes en las aulas que no encontraron una buena respuesta en la virtualidad brindada por sus entidades.

El modelo de negocio de la educación en Colombia no contemplaba esta alternativa y su implementación a la carrera fue un mal remedo.

Situación agravada por problemas de conectividad en algunos segmentos. Otro factor que no podemos desconocer es el impacto de la disminución de ingresos en las familias.

La educación es un rubro costoso. Sin embargo, tampoco podemos desconocer elementos culturales y socioeconómicos que pueden haberse profundizado en la pandemia. En nuestro país la educación dejo de ser un factor determinante de ascenso social y económico.

Los jóvenes bachilleres o no encuentran pocas oportunidades. Ni que decirlo de los profesionales recién egresados. Esa situación puede expulsar a muchas personas del sistema.

Por otro lado, está la explosión de alternativas de formación virtual, no formal que se atemperan más rápidamente a las necesidades de la oferta y la demanda laboral.

Actualmente, desarrollar competencia se ha vuelto una tendencia y hay alternativas cortas que lo logran. Sin duda, la pandemia obliga a una transformación disruptiva del modelo educativo.

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