Luis Ángel Muñoz Zúñiga

El grito de Yuri

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Yuri Buenaventura en el Petronio Álvarez cantó su grito exigiendo respeto para el viche. Nos recordó que el caso de la tutela de Diego Ramos Moncayo contra la comercialización de la bebida ancestral, no podía minimizarse como simple impase.

“El viche es una tradición ancestral, los esclavos no se trajeron la botella, se trajeron la memoria”, pregonó Yuri. “Aunque de caña y bejuco, mi viche no tiene precio. No se compra ni se vende, es patrimonio de un pueblo”, agregó en su canción. 

La ambiciosa pretensión quedó registrada en el Juzgado Quinto de Familia, en la historia del Festival de Música del Pacífico, en el repertorio musical del gran artista internacional bonaverense y, sobre todo, en la memoria popular.  

La insensatez del empresario coterráneo en realidad lo que pretendía era una autorización para ejercer un infame monopolio, disfrazándolo como reclamo protector de la salud colectiva.

No sabemos qué pueda ocurrir en el libre comercio internacional y con diferentes políticas de registros y patentes. Este insólito caso contracultural hace exigirle al Ministerio de Cultura que promueva investigaciones y documentaciones sobre las bebidas ancestrales que hacen parte del patrimonio cultural.

Si el Petronio Álvarez nos invita a degustar la riqueza musical del Pacífico, sus secretos gastronómicos y seduce con sus afrodisiacas bebidas, amerita entonces que se adelanten investigaciones etnográficas sobre el viche, el arrechón y la tomaseca.

Que se recopilen en una biblioteca básica, similar a los 17 tomos del Ministerio de Cultura sobre las cocinas tradicionales de Colombia.

Gracias Yuri: viniste desde los escenarios parisinos y, cantando entre marimbas, exigiste respeto para con el viche afrodescendiente.

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