No conocí a Luz Mary Tristan ni a su pareja. No tengo muchos amigos en común, así que no sé casi nada de su vida privada.
Lo que sí estoy segura es que para llegar a ser víctima de un homicidio de esas características tuvo que haber vivido una escalada de violencia intrafamiliar.
¿Por qué una mujer deja que esas cosas avancen hasta tal punto? ¿Cuáles son las señales que pasamos por alto? Son muchas y desafortunadamente las hemos aceptado como normales en sus estadios iniciales.
Los celos, el aislamiento social, los cambios de humor, la manipulación, el historial de violencia, el uso de sustancias psicoactivas, la falta de respeto por los límites personales, las amenazas verbales o físicas, todas estas conductas empiezan en pequeño pero son como bolas de nieve.
En otras columnas he puesto el ejemplo de la rana y el agua caliente. Si tiras a una rana en agua caliente, el animal salta y se salva de morir quemado.
Si pones a la rana en agua fría y vas subiendo la temperatura de a poco, la rana morirá cocinada.
Estoy segura de que eso es lo que les pasa a las mujeres que terminan siendo víctimas de feminicidio.
Es muy importante que la sociedad entienda el fenómeno y que trabaje los elementos culturales que lo están propiciando.
Sin duda, hay que trabajar con los hombres, pero sobre todo hay que empoderar a las mujeres.
Hay que enseñarles desde niñas a decir no, a no aceptar, a rechazar todo tipo de conductas discriminatorias por su género.
Hay que enseñarles que no todo vale y que el amor también mata…
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar






