No hemos podido entender el pésimo comportamiento de los gobiernos colombianos con el puerto-ciudad y ciudad-región de Buenaventura.
Todos los dómines de turno hablan de sus excelencias geográficas y del talentoso navegante español, don Pascual de Andagoya, quien al escoger nuestra bahía, le escribió entusiasmado a su rey Carlos V, que era la mejor del nuevo mar y que allí cabría toda la flota española.
Hoy, noviembre 6 de 2013, la isla de Cascajal sigue desconectada de Colombia. La vía terrestre de Cali-Buga, inconclusa; la férrea inoperable, sirve para celebrar la historia musical de Petronio Álvarez; el aeropuerto semiabandonado, únicamente diurno. La Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura responde la operación de ultramar.
El canal de acceso al terminal no tiene la profundidad requerida por los barcos post-Panamá, creándose dificultades en el intercambio comercial con el exterior.
Hay fallas del abastecimiento de agua potable. Igual ocurre con la energía eléctrica. El hospital, cerrado por problemas económicos y deficiencias científicas; advertimos que los médicos, enfermeras y resto de personal, son también víctimas del Ministerio de Salud.
La llamada clase política ausente de las situaciones y problemas. Se distingue el representante Heriberto Sanabria Astudillo, quien hizo y logró la aprobación de la Ley 1617 creando el Distrito Especial, Industrial, Portuario, Turístico y Bio-Diverso de Buenaventura.
Gracias Heriberto, éxitos, buen tiempo y buena mar.
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