Dios y patria

Natalia Bedoya

Todo el peso de la ley para los policías que asesinaron a Javier Ordóñez, nada justifica el uso desmedido de la fuerza que ocasiona la muerte de un inocente en manos de quienes deberían velar por proteger a los ciudadanos. Pero también todo el peso de la ley para los vándalos que incendiaron las principales ciudades del país.

Hoy más que nunca debemos rodear positivamente a la policía y apoyarlos en su dura tarea. No es hora de olvidar el sacrificio que hacen los hombres y las mujeres que trabajan diariamente para brindarnos seguridad. Mientras en nuestras casas celebrábamos fechas especiales, como navidades y cumpleaños, muchos de ellos prestaban servicio en las calles de nuestra ciudad, momentos en familia perdidos al velar por nuestro bienestar. Mujeres y hombres que portan con orgullo el uniforme de la institución y que su vocación de servicio y amor por Colombia supera cualquier dificultad.

Hay quienes pretenden aprovechar esta crisis para proponer una reforma que busca acabar con la esencia misma de la Policía, hay quienes están aprovechando la muerte de Javier Ordóñez para sacar réditos políticos, hay quienes utilizan el derecho a la protesta como justificación para cometer delitos, los que debemos rechazar.

Para los que hoy dicen que la Policía se debería acabar, imaginen una situación de orden público sin tener a quien acudir, un atraco sin tener a quien pedirle protección. Es absurdo pretender castigar a toda una institución por el actuar de unos cuantos.  Debemos recuperar la confianza en nuestra institución, así como pedimos justicia ante un crimen atroz como el de Javier Ordóñez, también debemos pedir justicia contra los actos vandálicos en contra de nuestra policía. Dios y patria. 

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