Este evento planteado en la columna de ayer me hace igualmente recordar como después en la revolución comunista de Rusia en 1917 Stalin en los famosos “Juicios de Moscú” , sentenció a muerte a 300 mil opositores, entre ellos, sus aliados provenientes de los sectores políticos del “Zarismo , la Nobleza y los partidos Liberales de esa época”.
Ese lado oscuro, escogido por el Senador y algunos otros, es la estirpe con que se pinta la autocracia de los tiempos inmemoriales y que así como sucedió en Europa, ha pasado en nuestras tierras, pues no otra cosa sucedió en Cuba, cuando Fidel Castro, después del triunfo de la Revolución Cubana, a los dos años mandó al exilio y al paredón a los llamados Liberales y empresarios Burgueses, que le creyeron el cuento de amor por la democracia y sus instituciones, cuyo ejemplo es el recuerdo que tenemos en Cali, del exilio eterno a que sometió a José Pardo Llada y ni qué decir de Ortega, que exterminó a dos generaciones de la familia Chamorro en Nicaragua, que un día decidieron de manera ingenua darle la bendición a los Sandinistas, creando el monstruo de dictador que hoy, como va a suceder con Petro, tiene sometido al pueblo Nicaragüense, a las condiciones más infames de represión política.
Además el ejemplo del Chavismo y de la forma como han fenecido sus aliados de último momento, que lo llevaron al poder, también es otra razón más, para creer que esa decisión, de entrar al culto del “lado oscuro”, y creer en el discurso propagandístico de Petro, no solo afectará sus vidas y sus ingenuidades, si no que siempre cargarán la estigma como ya lo he leído en varias columnas, no solo del ámbito local, si no la gran prensa Nacional, donde ya se canta con plena seguridad de que la dinámica de que la Combinación de todas las Formas de Lucha, pues es candidato de los Liberales ingenuos, de los demócratas despistados, pero igualmente del ELN, de las disidencias de las Farc y de la primera línea.
El programa Petrista devorará sin compasión a los que llegaron provenientes del establecimiento, pues el sentido político del pacto histórico, es un mecanismo liquidacionista de las bases fundamentales de la “Democracia Liberal”.
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