Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Diccionario salsero

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Apologías para el colectivo Salsa Sin Miseria (Cristhian Rodríguez, Juliana Velazco, Junior Pantoja, Estefanía López y Sergio Valdés) por lanzar en el museo Jairo Varela el Diccionario Salsero.

El proyecto bibliográfico reivindica el papel de los diccionarios en tiempos que son relegados por el Google.

En otrora había un diccionario en cada hogar, aunque no tuviesen otro libro.

El voluminoso y pesado libro, conservado con respeto, nos internaba alfabéticamente por maravillosos laberintos que satisfacían nuestra curiosidad idiomática.

Un pequeño Larousse viajaba en los maletines como herramienta escolar que enriquecía el léxico y pulía la ortografía de los niños.

Recuerdo un sueño infantil sobre la vez que asustado me inclinaba a recoger los millares de palabras esparcidas, sinónimas, antónimas, prefijos y raíces, por dejarlo caer tras un tropezón en el camino.

Jorge Luis Borges decía que un diccionario enciclopédico llega a ser, si se es hombre ocioso y curioso, el más grato de los géneros literarios.

Los macondianos vivieron su mejor metáfora cuando para curarse de la peste del insomnio y el olvido, a cada cosa le pintaban el nombre indicando para que servía.  

Ahora, El Diccionario Salsero, pasa a ocupar destacado lugar entre otros libros homónimos: Nuevo Diccionario Lunfardo, de José Gobello; Diccionario de la música cubana, de Helio Orovio; Lexicón del Valle de Upar, de Consuelo Araujonoguera.

Si los sonidos de la salsa instintivamente nos hacen mover los pies, el Diccionario Salsero conmoverá corazones permitiendo que amemos más a los soneros   al entender   sus jergas y las metáforas de sus poesías cantadas.

La salsa se canta y se baila, pero también se define.  

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