Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Día del Abogado

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Sin descartar que la sociedad necesita de todos los profesionales, lo cierto es que, más que buscar el progreso material, la convivencia humana requiere primero de: salud, educación y justicia.

En otras palabras, significa que en la sociedad haya médicos, maestros y abogados.

Eso explica que en la historia de las Almas Máter, la jurisprudencia y la medicina, fueran las primeras carreras universitarias ofrecidas para alcanzar vocaciones profesionales.

Por fortunio eso permitió que los primeros legisladores que aprobaron las constituciones, los códigos y las leyes, precisamente fueran abogados.

Los forjadores de la república entendieron que se necesitaba de un pueblo sano, educado y que viviera en paz.

Pero desde sus inicios, aunque sea un principio legal, el Estado incurre en injusticia cuando al judicializar faltas le pregona a sus ciudadanos infractores que “el desconocimiento de la ley no sirve de excusa”.

De ahí que con anticipación, debido al turno de publicación de mi columna, no quiero dejar pasar por inadvertido que el 22 de junio se celebra el Día del Abogado en Colombia.

Si los seres humanos recurrimos a los maestros para que nos enseñen y a los médicos para que nos curen, también necesitamos de un abogado para que nos represente en la reclamación de derechos, la defensa de nuestros bienes o para recobrar la libertad. En su día, quiero recordarle a los abogados que están convocados a reivindicar su profesión, para que nadie absurdamente siga imaginando que la sociedad formula las leyes a costa de sacrificios para autorizar en seguida a una clase de hombres hábiles por su talento para burlar sus prescripciones.

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