En Colombia estamos en mira de restablecer y profundizar las clases de historia desde el colegio, entre más pequeños se dicte esa cátedra el país encontrará más rápido su rumbo.
Hoy las redes sociales están llenas de “historiadores” que tratan de reescribir nuestro pasado de manera errónea, los malos se vuelven buenos y viceversa.
Esa tal vez es una de las razones por las cuales esta generación cree que es la “generación sin miedo” o que es la primera que marcha, que protesta por mejores condiciones o que es la primera que lo va a conseguir. Muy equivocados.
A nuestra generación le tocó una época de bombas, de homicidios, de secuestros y expresiones terroristas producidos por el M19, el ELN, el narcotráfico y agentes del Estado, y fue esta generación la que mantuvo a flote al país: resistió, protestó y logró cambios muy importantes, comenzando por una nueva constitución.
La generación de hoy cree que Gustavo Petro es un rebelde, cuando fue un delincuente (y hasta que no pida perdón, repare, reconozca su pasado y se reconcilie con él, para mí lo seguirá siendo) y con esta creencia le está faltando al respeto al país.
La generación de hoy ve en Petro la salvación, pero no recuerda su pésima gestión como alcalde de Bogotá, papel en el que incumplió casi la mayoría de sus propuestas, y como congresista, en donde ha sido opositor, pero no se le conoce mayor ejecución o ley aprobada. Para dirigir un país se requiere algo más que criticar todo y confundir a las personas distorsionando la historia.
Hay una frase atribuida a Napoleón Bonaparte que dice que “aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla”, esperemos cambiar nuestro futuro revelando el pasado de nuestro país a nuestros hijos y jóvenes.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar







