Llegué a la taberna “Evocación” una noche con el exembajador Armando Barona Mesa, mi mentor, luego de una amena tertulia de intelectuales. Era necesario continuar la noche bajo el influjo del bandoneón.
Allí estaba un hombre pequeño detrás de la barra, sonriente, de gafas grandes que, en la medida que los danzantes y oyentes de las voces argentinas o uruguayas que entonaban “Malena canta el tango como ninguna…” o “ Caminito que el tiempo ha borrado…”, iba sacando de espaldas a su amplísima discoteca el acetato donde estaba la canción pedida por quienes estaban en la barra.
Con precisión conoce cada uno de los discos que tiene en su pared. Sabe cuántas versiones se hicieron de un tango, quién lo interpretó, cuál la voz original, en qué año lo grabaron; en fin, toda una cátedra de historia del tango, ese al que Borges le dedicó muchas de sus páginas y poemas.
Dago y “Evocación” son uno solo, ahora pasan dificultades por la pandemia y el confinamiento. Por eso estaremos un grupo de amigos y afectos a Dago en una jornada de solidaridad, apoyándole en una audición en Facebook live que hemos programado para el próximo viernes 7 de agosto desde las 7:00 p.m. donde esperamos recaudar algunos aportes económicos, para que no se pierda ese bello espacio musical.
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