Hugo E. Gamboa Cabrera

Curiosidades

Hugo E. Gamboa Cabrera

El nuevo ministro de Educación—Alejandro Gaviria—estando en la consultas electorales disputándole la candidatura presidencial a Sergio Fajardo, dijo, casi jurando, que no se uniría a Gustavo Petro; sin embargo, días después se apareció en la sede de “pacto patriótico”, pidiendo pista, posiblemente preocupado por quedarse sin “chamba”; no sabemos cómo, se convirtió en acérrimo integrante de ese grupo de izquierda radical, logrando lo imposible: ser ministro de educación, posiblemente con la condición sine qua non, de imponer el informe sesgado del cura Francisco de Roux, en los colegios del país, informe amañado donde los “señores” de las guerrillas eran unos arcángeles dedicados a “defender al pueblo colombiano”.

Lo que hay que ver. Los códigos de procedimiento penal y penal, prácticamente quedan sin validez en Colombia, en razón a que el nuevo presidente ha determinado que hechos graves se van a dirimir a través de diálogos o con normas de indulto, como pretenden ahora los del “pacto patriótico” con el proyecto de ley para liberar a más de 300 personas involucradas en la “primera línea”, acusados por jueces de la república de causar daños graves a mobiliarios públicos, de asesinar policías y civiles; igualmente, se podrán invadir tierras bajo esa figura, el diálogo.

Posiblemente, en el transcurso del nuevo gobierno saldrán de las cárceles narcos y delincuentes de cuello blanco como los hermanos Moreno Rojas.

Mejor dicho, en vez de códigos tendremos uno nuevo: “perdón social”.

También se ha afirmado que se acaba el servicio militar obligatorio, una forma de desmejorar o disminuir el potencial de las fuerzas armadas del país pero, las “guerrillas” continúan secuestrando niños y niñas, supuestamente para ensanchar, crecer y mejorar, día tras día, sus objetivos y misiones. Triste, pero real.

Y lo que hizo una magistrada de apellido Lemaitre, de la JEP, con el exdiputado secuestrado durante varios años por las farc—Sigifredo López—es la mejor demostración de una “justicia paralela” al estilo estalinista, donde los buenos pierden derechos y dignidades. Ese fue el regalo del expresidente Juan Manuel Santos para el país, al no reconocer el NO del famoso plebiscito.

Y como si fuera poco, la narrativa del nuevo gobierno es cambiarle la letra al himno nacional porque su música la compuso un italiano. Y qué vergüenza con la escogencia del nuevo contralor(a), el cual o la cual debe ser de total “confianza” de Petro, para poder realizar el tan cacareado “cambio” y cumplir con el “vivir sabroso” del que tanto le hablaron al país en campaña electoral.

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