Cuarentena

Rodrigo Fernández Chois

Hoy miércoles comienza formalmente la cuarentena en todo el país decretada por el gobierno nacional. Los vallecaucanos ya llevamos tres días de toque de queda, y algunos, como este columnista, un par de días más de aislamiento voluntario.

Al principio mi intranquilidad económica fue mayúscula. Como independiente sufrir la suspensión abrupta del flujo de ingresos fue terriblemente preocupante. La lista de costos fijos, obligaciones y responsabilidades me avasalló. Pero la sensatez obliga a que en estos momentos cuidemos al extremo cualquier liquidez que dispongamos. Ya habrá tiempo de cumplir con todos y cada uno de los compromisos, pero para eso, debemos estar vivos, y por supuesto, sanos. Y he aquí una de las razones más importantes de aplaudir el inicio de una cuarentena lo antes posible. Parece conclusión de Perogrullo, pero la recuperación de la economía sólo será posible si hay vida. Son los humanos vivos y sanos los que compran, consumen y ahorran. Los enfermos y muertos, no.

Luego me invadió la preocupación por la salud. Extremar las medidas de aislamiento, limpieza y aguardar que la evolución de las estructuras virales importadas y que han sido dispersadas se desactiven. Sí, que se desintegren con el paso de los días, y ¿por qué no?, que nuestro sol caleño nos dé una manito.

En la medida en que pasen los días, los problemas como consecuencia del aislamiento y del área en que se realice surgirán: ansiedad, depresión e incluso hasta trastornos de personalidad. Y aquí es donde el papel de las redes sociales será valiosísimo. Podrá haber aislamiento real, pero estamos interrelacionados virtualmente como nunca antes en la historia del hombre.

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