Diario Occidente

Cuando nuestro sistema inmune nos ataca

Natalia Álvarez Aguado

Existe un grupo de patologías muy amplias, las cuales se denominan patologías autoinmunes, este término es porque nuestro propio cuerpo ataca por error a células de nuestro cuerpo sanas. Este grupo de enfermedades pueden no tener una causa clara, es por ello que usamos un término médico denominado enfermedad idiopática, generalmente en los exámenes médicos el cuerpo humano se encuentra inflamado.

Este tipo de enfermedades pueden ser hereditarias, las mujeres afroamericanas, las hispanoamericanas, y las indias norteamericanas, pueden sufrir de enfermedades autoinmunes.

Existen más de 60 enfermedades de tipo autoinmune, algunas tienen síntomas muy similares, esto dificulta el diagnóstico, se pueden manifestar con dolor, fatiga, fiebre, dolores musculares, manchas en la piel, pero su base es la inflamación, que puede causar enrojecimiento de zonas, o articulaciones, acaloramiento, dolor e hinchazón.

Quedan muchas preguntas en este tipo de enfermedades no solo para el paciente, si no para nosotros como médicos, porque a parte de usar medicamentos que quitan el dolor, la inflamación o medicamentos que ponen el freno del sistema inmunológico sin sanar al paciente, siguiendo una cascada de consecuencias, y causas que suman al dolor.

En mi práctica médica evaluó las historias de la mayoría de estos pacientes, los cuales han tenido situaciones de la infancia como que el niño crece con una interpretación de autoexigencia, autocastigo, autocrítica, se ha levantado con creencias de: por mi culpa, es que yo, parezco…

Desde el punto de vista nutricional algo que puede mejorar a los pacientes con dichas enfermedades es disminuir en una mínima expresión el consumo de lácteos, no consumir cerdo ya que es una carne muy rica en ácido úrico el cual acelera el proceso de envejecimiento celular, adicional a esto promueve la inflamación. Otro alimento inflamatorio que se reduce es el azúcar blanquita o morena.

Desde el punto de vista de la biodescodificación inconscientemente, he vivido mi vida sin poder defenderme de los demás, ya sea porque me siento inferior, o porque me han hecho creer que lo soy. Pero jamás me he defendido, ni he defendido mis creencias o mi forma de ser, me siento constantemente atacado y no he sido capaz de “luchar por mí”. Generalmente se viene con este tipo de enfermedad de un hogar o de un ambiente de crianza, en donde uno o ambos padres o educadores, tienen un carácter “castrante”, “dominante”, “impositivo” (de imponer), donde el “debe ser” no es un tema a discusión y en donde se espera que seamos lo que ellos esperan que seamos. Algo que también vemos son creencias religiosas o culturales impuestas, así como también profesiones, carácter y hasta gusto por cierto tipo de aspectos de la vida como música, cultura, forma de vestir, de comportarse o de actuar.

El crecer para “darle gusto a los demás”, para “ser aceptado por los demás”, provoca un carácter sumiso, callado, y por mucha rebeldía, y rabia.

Como tarea los invito a los que lean esta columna que sufran de enfermedades autoinmunes o desconocidas puedan hacer una lista de creencias de su infancia e interpretaciones de nuestro niño interno, posterior de colocarlas en papel, léelas en voz alta, y por cada creencia le das gracias y cuentale todo lo que te ha costado sostenerla, adicional a esto rompe el papel despidiendola y dándole gracias porque ya no lo necesitas más.

Si estas lectura resuena contigo te espero en mis redes sociales en Instagram: @dra_nataliaalvarez o en la página Facebook: @centromedicomana; los esperamos con una mirada integral de la enfermedad o para solicitud de citas via whatsapp (+57) 310 821 1543 en el Centro Médico Integrativo Maná.

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