Hugo E. Gamboa Cabrera

Cuando la sal se corrompe…

Hugo E. Gamboa Cabrera

Hace algunos días fuimos sorprendidos los colombianos con la noticia de una condena de ocho años a un agente de la policía por recibir cincuenta mil pesos por no aplicar un comparendo, gracias a la lógica de un magistrado de la sala penal de la Corte Suprema de apellido Acuña.

Sí, claro, el agente cometió una falta que le causaba una sanción disciplinaria y suspensión del cargo por determinado tiempo o destitución fulminante por “ajicero”, pero ¿ocho años de cárcel? Exagerada sanción social, salvo que se quiera dar un ejemplo para que cosas como esas no las cometan quienes tienen deberes y obligaciones como trabajadores oficiales o públicos. Sin embargo, el que pagó también cometió un delito, por sobornar para que no lo sancionaran, pero, a ese no le pasó nada.

Ese es el bendito problema de nuestra justicia, que tasa penas o condenas dependiendo del pendejo de turno. Ahí está el caso de Interbolsa, entidad con la que más de 600 colombianos perdieron sus ahorros de muchos años, esperaron mucho tiempo la solución a su caso y de pronto, se apareció el mejor abogado colombiano: la preclusión, salvando de la cárcel y de condenas merecidas a los directivos que cometieron semejante atropello financiero.

Y qué decir del “señor de las bolsas”, que puede ser hasta presidente del país, pero, por temor o ideología, ni siquiera a versión libre lo llamaron. Y asì como esos, existen casos famosos por los que jueces y magistrados hacen mutis por el foro. Y lo verraco es que se oponen a ser reformados. Esa es mi bella Colombia.

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