Luis Ángel Muñoz Zúñiga

¡Crece… crece la audiencia!

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Me sorprendió la reacción de los lectores de mi columna anterior, expresada en la franja de comentarios, porque la dediqué al padre Alfonso Hurtado Galvis.

Los seres humanos no mueren al fallecer, sino cuando los olvidamos. El profesor Ricardo Hurtado López estimó que el escrito era mínimo tratándose de esa vida y obra. El historiador Alberto Isaza, destacó que fue un personaje clave en el tránsito hacia lo moderno y símbolo de los remanentes del Cali Viejo.

Los lectores expresaron gratitud y admiración por quien en el siglo XX fue leyenda de la radio, pionero del servicio social y el pastor con más poder de convocatoria. Confluyeron los recuerdos de infancia entre quienes gozamos de sus novenas de aguinaldo junto al pesebre en la circunvalación y que nos fundamentamos con sus sermones de las siete palabras los viernes santos en la catedral.

Hurtado Galvis también estudió derecho en la Universidad Nacional, como alumno de Jorge Eliecer Gaitán, Gerardo Molina, Alfonso López y Arturo Valencia Zea, siendo condiscípulo de personajes con destinos diferentes: Camilo Torres Restrepo y Gabriel García Márquez. El padre Hurtado fue uno de los catedráticos fundadores de la Universidad Santiago de Cali.

La plataforma ideológica de su “Voz del prójimo” defendía la tierra para quien la trabajase y se oponía a la explotación, la falta de empleo y la trata de personas. El Santo Varón sigue vivo. A unísono los caleños pedimos su merecido busto de perpetuación.

Esperemos que concejales y administradores sean receptivos de este querer colectivo, porque como dice Jorge Zalamea: ¡Crece… crece la audiencia!

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