¿Comparaciones odiosas?

Rodrigo F. Chois

Es una circunstancia humana pensar que la hierba será más verde al otro lado de la cerca del lugar en el que nos encontramos… Sí, es casi que imposible no estar comparándonos de manera permanente con el prójimo.

Un fenómeno al cual los economistas desde hace un siglo denominan como “efecto demostración” por las consecuencias que suele acarrear en aquellos que se confrontan sin cesar.

El efecto se refiere a la influencia que tiene la observación de los éxitos económicos de otros en las decisiones y comportamientos de las personas.

Para el capitalismo el efecto demostración juega un importante papel al incentivar la competencia y la búsqueda de la excelencia. Cuando se es testigo de los logros económicos de otros, se crea una motivación para emular esos éxitos e incluso superarlos.

Pero ahora con el uso de las redes sociales en las que somos bombardeados de manera inclemente por innumerables logros materiales, el efecto demostración puede ser perverso.

La exposición constante a los éxitos materiales de otros puede generar sentimientos de insatisfacción al hacer comparaciones con los propios. Y como hemos idealizado lo material y el éxito económico, lo asociamos con la felicidad y el crecimiento personal; se crea un cóctel de desdichas repleto de depresión, baja autoestima, desmotivación, presión social y sicológica; y lo que es peor, al tomarlo nos olvidamos de que existen otras cosas en la vida mucho más importantes que lo material. Concluyo esta breve y económica disertación con una frase anónima que es de mí agrado: “La verdadera riqueza radicará siempre en el equilibrio que puedes crear entre el éxito material y tu felicidad interior.”

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