Tomo este título de un libro de Germán Castro Caycedo, publicado en 1986, que me permite afirmar que 35 años después de esta publicación, nuestra patria continúa en ese triste estado de amargura que pese a ser un país hermoso, todavía padecemos, aunque, puedo asegurar que hoy es igual o peor.
No podemos negar que si algo nos ha hecho daño es ayudar a que los gobiernos hayan sido heredados por pactos políticos o por compromisos familiares, es decir, que los partidos tradicionales decidían por el pueblo quienes nos debían gobernar o porque mandatarios sibilinos, a sotto vocce, señalaban a familiares que los debían sustituir.
Eso fue dañino, pues mientras el pueblo naufragaba en la inequidad, los que mandaban se repartían la torta sin verguenza alguna. Eso, a través del tiempo, tenía que resquebrajar, tarde o temprano, la tranquilidad nacional. Ahí están las consecuencias de esos errores històricos.
Sin embargo, la alternativa que hoy pretenden meternos por los ojos, los oidos y la boca los señores de la izquierda tampoco es la panacea, y menos cuando detrás de sus propuestas totalitarias está un organismo como el Foro de Sao Paulo, creado por Fidel Castro y Luis Ignacio Lula Da Silva, acompañados por personajes que gobernaron sus países con resultados funestos, tales como José Mujica, Alberto Fernández junto a la señora Kishner, Chávez y su alter ego Nicolás Maduro, Ernesto Samper, Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega y Juan Manuel Santos.
Sus naciones no avanzaron ni económica ni socialmente; al contrario, los dejaron fracturados, plenos de odio, con lucha de clases, y sin posibilidades de desarrollo en el corto tiempo.
Y eso es lo que pretenden establecer en Colombia. ¿O es que acaso eso de los bloqueos no tiene como objetivo desabastecer de todo a las regiones? ¿Eso de robar, quemar o no dejar que funcionen las empresas pequeñas y grandes, para que se quiebren y dejen desempleados, no es un propósito antisocial para que el problema social del país se agrave? ¿Dejar que las calles y carreteras fueran obstruidas para saquear camiones o cobrar extorsiones como si fueran peajes, no es otra muestra más de crear zozobra o terror entre la población? Todas esas son algunas de las actitudes propias de un estado totalitario que tratan de imponer quienes quieren el poder en nuestro país, para anexarlo al eje de izquierda que se promueve, precisamente, desde ese nefasto Foro de Sao Paulo, donde el odio predomina como doctrina básica para hacer realidad la “bendita” lucha de clases, que solo se regula a través de tarjetas de racionamiento, de expropiaciones, de emisión de billetes a la topa tolondra que solo causa tasas de inflación que empobrecen más a la gente y de, lo más grave, acabar con la libre determinación de los pueblos. ¡Dios nos proteja!
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