Hay ocasiones en las que me da por imitar a Vicente. Sí, el mismo al que se refiere el refrán cuando se pregunta y responde: “¿Para dónde va Vicente? Pues para dónde va la gente”. Siguiendo el ejemplo del tal Vicente he aprendido el gusto por el reguetón y a consumir series televisivas… Por eso me vi la serie coreana “El Juego del Calamar”. La serie no solo me permitió unas horas de absorbente esparcimiento, sino que me facilitó la comprensión de miles de memes que circulaban por las redes.
Del Juego del Calamar llamó mi atención la tarjetica donde aparecen en orden de izquierda a derecha un círculo, un triángulo y un cuadrado; las tres figuras top de los símbolos geométricos. Recuerdo que las tres fueron los primeros garabatos que aprendí a hacer en kínder para después punzar sus bordes y rellenarles las entrañas con lentejas.
Tal vez las tres imágenes tengan algún significado más esotérico que lo que para mí representaban de niño… Dicen que la orden Rosacruz emplea estas tres figuras para crear un solo símbolo compuesto.
Que el círculo represente la unidad y la perfección, que el triángulo –si tiene ojo- al Creador mismo y que el cuadrado los cuatro elementos es controvertible. Mi conclusión es que teorizar sobre la conocida tarjeta es caer en la tropología felina, el fascinante arte de buscarle tres patas al gato.
Estoy seguro de que, si le preguntamos al director de la serie sobre el porqué del círculo, el triángulo y el cuadrado con seguridad nos reconocerá que se veían más lindos que un óvalo, un trapecio y un rombo.
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