Hugo E. Gamboa Cabrera

Causas y efectos

Hugo E. Gamboa Cabrera

Fidel Castro se tomó el poder por la fuerza, aprovechando la corrupción desbordada de otro dictador, Fulgencio Batista. 60 años después, Fidel Castro, a pesar de su muerte, sigue dominando esa bella isla a través de testaferros ideologizados desde niños.

Sin embargo, ese socialismo con ojos azules que tanto pregonaban, no sirvió, pues Cuba es un país reprimido, pauperizado, que sobrevive gracias a la ayuda que recibe de otros gobiernos “progresistas”, como se hacen llamar y de los giros en dólares que envían cubanos desde el exterior que todavía tienen familia en su recordada “perla del caribe”.

En Venezuela, siendo un país rico, Chávez pretendió el poder a través de un golpe de estado siendo militar activo pero, no le salió, aduciendo que los gobiernos eran corruptos. Fue encarcelado e indultado por el fallecido presidente Caldera, quién le entregó el poder después que el coronel expulsado del ejército, se sometió a las reglas constitucionales y logró la elección presidencial gracias a su discurso populista que caló en los estratos populares, a los que traicionó.

También, veinte años después, Venezuela, con Chávez y su heredero, Nicolás Maduro, personaje siniestro, también decreció.

En Colombia tenemos a Gustavo Petro, de quién se dice que desde joven, era un lector empedernido del pensamiento de Marx, de Lenin y de uno de los fundadores del comunismo italiano—Antonio Gramsci–. Estos, básicamente, reflexionaban sobre la toma del poder y del Estado, considerados necesarios para sus objetivos. Concebían la sociedad “como una totalidad de relaciones sociales, nunca como una suma de factores.”

Igualmente, proponían regímenes complejos, subyacentes a las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales. Por tanto, creo que, al actual presidente colombiano no es fácil de convencer debido a su radicalización ideológica. Parece ser alguien convencido de sus propias convicciones, que no permite consensos ni concesiones. Hombre inteligente, indudablemente pero, con cierta distorsión de su personalidad.

Estratégico, lo que demostró cuando al inició de su gobierno nombró algunos ministros como Ocampo, Gaviria y López, como para calmar los nervios del país. Después los sacó para estructurar un gobierno ideológico, con bachilleres si es del caso, para definir su agenda de gobierno totalmente revanchista, casi totalitario y sin ceder un ápice de sus creencias recalcitrantes.

Creo entonces, que Petro no va a ceder escuchando al gran país que marcha en su contra. Eso le resbala. Seguirán sus trinos gobernando pese al decrecimiento del país y al futuro desesperanzador que nos embarga.

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