A veces nos preguntamos muchos si la política en Colombia es eso, una causa perdida. Con lo que uno ve, oye, vive, padece todos los días, esa sería la gran pregunta, una duda permanente. Ver a los políticos colombianos, en su mayoría, moverse y pensando camaleónicamente, pues quedamos todos como en un túnel sin salida, sin soluciones de fondo porqué, al fin y al cabo a los políticos de “profesión” solo les interesa mantener al país en vilo, esperando algo mejor pero no, el fondo es tener a todos a la expectativa por razones electorales. La gente sale y vota convencida de que esta vez “si será”. ¡Mamola! Todo sigue igual o peor. Después de elegidos, desaparecen, de eso se quejan los electores siempre. Sin embargo, con el tiempo vuelven y votan, a ver si “de pronto esto cambia” o, porque hay un billetico de por medio o un contratico de prestación de servicios, pues nombramientos en propiedad no se dan por razones de carrera administrativa o para cargos de alto calibre los que, casi siempre, se les brinda a las amantes, a los hijos o familiares siempre y cuando tengan pregrado y postgrado. Esos contratos de prestación de servicios se renuevan cada tres meses, lo que permite evaluar si el beneficiado sigue siendo leal o no, para renovarle el trabajito, es decir, es un amarradero que permite al político contar con ese “servidor” y sus voticos.
Ahora le agregan a la “política moderna” algo que parece insólito pero, es la costumbre: ser camaleón. Los de la derecha se sienten avergonzados y dicen ser de centro. Los de la izquierda también, se creen de centro pero son más peligrosos, por lo que vemos y sabemos de los países hermanos que cayeron en sus manos, pauperizados totalmente, donde solo la élite del poder de turno, o sea de izquierda, se benefician de las arcas, de las expropiaciones y todo lo demás que de eso se desprenden. Y los de centro, los que una vez salieron a la luz pública, se enredaron en sus cables cerebrales, pues se dan duro entre ellos por culpa de la política o del poder. En fin, tenaz. Y se nos vienen sobredosis alarmantes, pues los que aspiran a curules de toda índole son los mismos de siempre, corruptos, mentirosos, preocupados porque pueden perder muchas comodidades, como tener carro oficial con gasolina propia y chofer con votos.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar






