Me sobresalta pensar lo que podría pasar si algunos pocos son cada vez mucho más ricos frente a la pobreza de tantos en una sociedad que cambia constantemente los valores por altos ingresos sin tener en la cuenta los principios de la solidaridad, el respeto y la igualdad.
Una primera consecuencia podría ser la destrucción del tejido social.
Sin embargo, siempre se ha señalado al capitalismo como el mejor sistema de generación de riqueza aún cuando ha dividido el mundo entre ricos y pobres; paises desarrollados y del tercer mundo o en sociedades avanzadas y atrasadas.
Por ello, se impone un nuevo capítulo en la historia de la humanidad que se ha denominado “capitalismo consciente” en el que se entiende que la vida en sociedad debe tener un propósito superior y no simplemente el de ganar dinero.
Es decir, en donde se armonice a los distintos actores sociales creando una cultura de confianza para transformar el pensamiento individual en colectivo, haciendo que todos ganemos.
Una “empresa consciente” tiene por objeto crear prosperidad económica al mismo tiempo que ambiental, espiritual y emocional para las partes interesadas.
Se involucra la sostenibilidad ambiental cambiando el paradigma de creer que los resultados son buenos siempre y cuando las cifras y metas se cumplan, sino también que se pueda satisfacer plenamente las necesidades de las personas.
De esta manera, se trata de comprender que la vida tiene que estar llena de sentido al servicio de la sociedad, siendo generosos con quienes tienen menos, distribuyendo una parte de las utilidades para alcanzar el bienestar general y no tan sólo el de unos pocos.
El capitalismo consciente pretende un mundo más humano y solidario en el que la rentabilidad no esté destinada exclusivamente para los inversionistas.
Es decir, que los llamados ” stakeholders “: colaboradores, usuarios, proveedores y comunidad en general puedan recibir igualmente beneficios.
Al conformar empresas con una cultura de transformación en la que los principios y valores son la base primordial del capital social se producirá un cambio de paradigma que impactará favorablemente en el mundo de los negocios.
Creo que se requiere de un nuevo capitalismo que agregue valor social, emocional y ambiental a través de líderes que trasciendan el concepto de rentabilidad para convertirlo en la creación de valor para todos los asociados.
La humanidad no puede seguir al servicio de un “capitalismo salvaje ” que altera nuestros valores.
Por el contrario, debe contribuir a la consolidación de la dignidad humana.
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