Cali se respeta

Rosa María Agudelo Ayerbe

En buena hora, el Alcalde de Cali le cantó a tabla al Ministro de la Defensa durante los diálogos “Construyendo País” el fin de semana en Cali. Sin duda, la planeación de la ciudad no puede depender de las necesidades de un comando aéreo de combate que a la FAC se le ocurrió instalar en la escuela militar de aviación. La ciudad tiene todo el derecho a reclamar vehementemente pues es el futuro de todos el que está en el aire.

La imposibilidad de redensificar el centro va a encarecer aún más la tierra de Cali. Seguir expandiéndonos disminuirá la calidad de vida, dificultará más la movilidad y la prestación de servicios públicos. Descabellada e inconstitucional resulta la decisión de los jueces y la actitud del Gobierno Nacional.

Ante la arremetida del Alcalde, la mala cara del Ministro no debe intimidarnos. Al contrario, los caleños debemos seguir exigiendo la salida del comando sobre todo después de la respuesta pusilánime del Presidente Duque.

Ridículo resultó que frente a la gravedad del problema el mandatario se limitara a pedirles a los dos funcionarios que se abrazaran. ¿Acaso estaba en un seminario de superación personal? Duque no es un papá mediando en la pelea de dos hermanos que están “bravitos”. Cantado estaba que el litigio con la FAC era un tema crucial para los caleños.

¿Por qué el Presidente no trajo una respuesta? Cali debe cerrar filas en este aspecto. En mora estamos de convocar una movilización ciudadana. La situación no puede seguir viéndose como una pelea de las autoridades locales y los gremios ante la que el Gobierno Nacional solo hace gestos tontos.

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