Definitivamente, cada día creo más en que la dirección del país va enfocada hacia el “bolivarianismo siglo XXI”. Las actitudes de altos funcionarios, además amenazantes, no indican nada bueno para la nación.
Muchos queríamos vivir sabroso sin que necesariamente tengamos que ser de izquierda, pero lo que dicen casi todos los ministros sobre cómo “cambiar el país”, solo nos causa desasosiego.
Por ejemplo, el ministro de defensa “dio 48 horas a los invasores para desocupar las tierras ajenas”; sin embargo, no pasó nada y los invasores actuaron como si no fuera con ellos y el gobierno dejó que esa difícil situación de orden público continuará como si nada, a lo que propietarios de terrenos, sobre todo ganaderos, han decidido organizarse para defender sus predios.
El ministro Velásquez ha optado, entonces, por amenazar a los propietarios con el argumento que él maneja a la perfección: “No permitiremos autodefensas”, a lo que los ganaderos le respondieron: “Pues si el gobierno no actúa, nosotros defenderemos lo nuestro”.
Que quiere decir eso. Pues que estamos ad portas de un enfrentamiento civil que puede tener graves consecuencias. No quiero ni pensar que eso es lo que quiere el actual gobierno pensando en Maquiavelo.
En cuanto a retar al país escogiendo a Nicolás Maduro como garante de un proceso de paz con los mejores amigos suyos, con sus socios, es un forma de burlarse de la mayoría de colombianos que vemos con preocupación cuáles serían las garantías de este dictador para con un proceso que requiere de mucha responsabilidad para con un país que como el nuestro, lleva más de 60 años de violencia entre gobiernos y guerrillas y ahora, hoy, esa violencia se recrudeció gracias al negocio del narcotráfico, negocio del que se beneficia enormemente, según organismos de seguridad internacionales, el gobierno venezolano.
Eso no es serio. Al contrario, Colombia corre el riesgo entonces, de ser declarado un narco-estado con los inconvenientes que ello significa, viviendo lo que Venezuela vive, con las puertas cerradas internacionalmente.
Además, el señor Maduro ha sido acusado de crímenes de lesa humanidad. No se nos puede olvidar cuando ordenó, a raíz de las protestas, aplastar a su pueblo con tanques y radiopatrullas del Sebín. Por tanto, eso es un tremendo inconveniente que Colombia no se merece.
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