¡Buena vibra!

Rodrigo Fernández Chois

Siento tormento al escuchar conversaciones con palabras groseras y jergas incultas. Me veo a mí mismo como el doctor Hannibal Lecter, ese personaje famoso del cine que siendo siquiatra sádico anhela almorzarse a los patanes maleducados. Pero reconozco que también hay expresiones muy especiales; y la de “buena vibra” es una de ellas.

Siempre creí que la regla general para constituir una pareja estable era la de “los polos opuestos se atraen” … Si eres sádico debes encontrar a una masoquista, ¿obvio no? Sin embargo, con el pasar del tiempo he replanteado esta tesis.

Sí, y también mi gusto por los látigos, el cuero y las esposas. Hoy me siento más inclinado a pensar que la posibilidad de que podamos vibrar en frecuencias semejantes es el factor fundamental para crear, desarrollar y vivir una gran atracción, comprensiblemente frecuencias que sean “deseables” tanto para la psique de uno como para la del otro.

Al parecer la “buena vibra” va más allá de la mera atracción sexual. Estar rodeados de buena energía atrae su símil en diversas formas. Y viceversa, estar imbuidos en “mala vibra” puede llegar a descomponernos. Así lo comprendí hace mucho tiempo cuando dejé de ver noticieros debido a que lo único que trasmitían eran malas noticias. Tal vez me convertí en un avestruz metiendo su cabeza en un hoyo, pero un avestruz feliz.

Hoy intento hacer que mi mente vibre positivamente. Por eso he dejado de lado debates bizantinos que suelen llenar las redes sociales. Y volviendo a mi teoría de atracción de pareja, mi opinión ha cambiado: “Aves del mismo plumaje vuelan y vibran por siempre juntas”.

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