Rosa María Agudelo

América en la B

Rosa María Agudelo

Tras su  fallida participación en los cuadrangulares de ascenso, el América seguirá en la segunda división del fútbol profesional colombiano. Es comprensible la decepción de los hinchas pero el equipo no es el único responsable de este sentimiento.

Sin duda, con relación a las posibilidades de ascenso había más sueños que realidades y muchas falsas expectativas.

Quienes daban por hecho el paso del equipo a la A se basaban en su jerarquía y en la historia. Una lógica propia de la idiosincrasia vallecaucana en la que el pasado marca la pauta y en la que consideramos los méritos y las capacidades de otros inferiores a los nuestros.

En ese orden de ideas es fácil que en el Valle consideremos que a veces perdemos derechos ganados por nuestros abolengos y trayectoria y que califiquemos de usurpadores a quienes ganan terreno. Así hemos justificado los rezagos sistemáticos de nuestro departamento y de su capital en materia económica y de competitividad. Definitivamente, en ningún campo el pasado determina el éxito futuro.  En esta era de alta competencia solo los resultados de lo que hagamos hoy cuentan.

Aprendamos de la prepotencia con la que enfrentamos los cuadrangulares de ascenso. Sentirnos ganadores, merecedores del triunfo sin ni siquiera salir a la cancha, y subestimar la capacidad de los adversarios son elementos de una fórmula que nos condena al fracaso.

Emulando la parábola de la liebre y la tortuga, es hora de que dejemos de actuar confiándonos en que somos estos ágiles animales. En el 2015, propongámonos avanzar, cristalizar las metas, lograr resultados basados en el trabajo duro y el esfuerzo continuo. Para lograrlo hay que exorcizar la cultura traqueta que nos metió en el camino de lo fácil y rápido.

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