Me enteré que el nuevo Coma-dante de la Policía de Cali se encuentra encerrado estudiando la gravísima crisis de la seguridad de la ciudad. Debe estar enterado, por supuesto, que la semana pasada fue citado a un debate en el Concejo Municipal el Secretario de Gobierno, pues requerían que el funcionario explicara el ascenso sostenido que durante la administración del doctor Guerrero han tenido los homicidios.
El Secretario no elaboró ni la explicación ni mucho menos presentó las requeridas estrategias de seguridad. Se fue por las ramas y exhibió el mismo diagnóstico que se aplica para cualquier sociedad criminal.
La cartografía del homicidio para esta administración se resume en lo ya sabido: que el mayor número se registra en el Distrito de Aguablanca, que los protagonistas son pandillas inscritas en el crimen organizado, que el más alto porcentaje corresponde a venganzas instrumentalizadas con armas de fuego.
El remedio, mas no la estrategia ni la política, fue para el Secretario, el inaplicable plan desarme, el toque de queda para menores y el lugar común de ex-piar las culpas, recurriendo al expediente de la inversión social. Nos quedamos esperando, no solo del Secretario, sino del Presidente del Concejo, la profundización del debate, los cabildantes no llegaron a nada, no exigieron respuestas claras y responsables.
Desde 2009, es decir, durante la administración de Jorge Iván Ospina, los homicidios reiniciaron su ascenso imperturbable, rompiendo con la tendencia positiva de los años 2005, 2006, 2007, 2008 donde se redujeron hasta en un 30%.
Lo que es extraño, es que la Alcaldía del doctor Guerrero ha hecho caso omiso y no ha tenido la modestia de entender que durante esos años se trabajó con una política pública de seguridad, que no tuvo continuidad durante la Alcaldía de Ospina ni en la actual.
Lo lógico, señor Alcalde, es dar aplicación a los éxitos de sus antecesores, como un gesto de responsabilidad.
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