Enrique Buenaventura, este 23 de agosto, cumpliría un siglo de su natalicio (1924). Bajo su dirección dramatúrgica y durante medio siglo nos ofreció a los caleños un TEC con más de sesenta representaciones libertarias.
Jacqueline Vidal, su viuda, para rendir homenaje a la memoria del maestro, durante este mes convocó al público a la celebración del “Agosto Buenaventuresco”, invitando destacados grupos de teatro de Cali (TEC, Barca Teatro, Cali Teatro, Esquina Latina, La Máscara y Barco Ebrio), Manizales (Escondite), Pereira (Tropa Teatro), Medellín (Matacandelas) y Bogotá (La Candelaria).
Asistí a la función de “La devoradora”, obra representada por grupo Cali Teatro, bajo la dirección de Álvaro Arcos. Confieso que al presenciar ese montaje, me pareció regresar a mis años mozos cuando aprendí a ver teatro en el TEC.
Álvaro Arcos no integró el elenco oficial del TEC, porque recién llegado al Valle se vinculó como docente de arte en el Liceo Femenino de Buga, después al INEM Jorge Isaacs de Cali, luego dirigió Teatro Foro y finalmente fundó Cali Teatro, que este año cumple Bodas de Plata.
Sin embargo, me regresó a mis años mozos porque vi “La devoradora”, como si hubiera sido escrita por un discípulo aplicado, la representación al estilo de Enrique Buenaventura, para quién la dramaturgia siempre fue una estrategia pedagógica, medio de denuncia y fomento de memoria histórica.
Recuerdo que Enrique Buenaventura con “Soldados” recreó la masacre de las bananeras en 1928. Álvaro Arcos, con “La devoradora”, hace memoria histórica de la explotación minera en Condoto Chocó, por parte de la Choco Pacífico, compañía extranjera que despoja el rio y sume en la pobreza al pueblo ribereño
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