Parece un sueño hecho realidad, después de muchas adversidades que la idea luminosa de Álvaro H. Caicedo y Luis Palacios se celebre hoy, como un reconocimiento al papel definitivo que ha jugado el Diario Occidente en la regulación de la democracia local y en la guarda inalterable de los principios básicos y universales de la democracia liberal y la libertad de opinión.
Hoy es un jueves especial para Rosita y Mauricio Ríos, quienes en compañía de los propietarios del periódico pueden sentirse orgullosos de cómo este Diario hace presencia como uno de los medios digitales, más leídos y visitados del país.
Occidente representa para mí una parte de mi vida, pues de manera anecdótica lo visité siendo un niño por invitación de mi tía Luz, quien era secretaria del entonces director Luis Palacios. Ha sido parte de mi vida. Su generosidad me ha acompañado siempre en muchos momentos estelares de mis proyectos personales, pero igualmente nunca me abandonó, cuando las circunstancias me llevaron a cortas, pero significativas crisis, que siempre encontraron en la generosidad de sus directivos una tabla salvadora.
Debo decir, que habiéndome iniciado como columnista en el Diario “El Pueblo”, por invitación de José Pardo Llada y Álvaro Bejarano (QEPD), pasé hasta la fecha a escribir mi columna “El Faro”, sobre la cual construí dos libros sobre la paz y el conflicto armado.
Occidente nos ha servido a los caleños y vallecaucanos como un apoyo a la diversidad, pues siempre sus páginas estuvieron abiertas para muchos que como yo hemos disentido de los poderes monopólicos, aristocráticos y familiares en la ciudad.
Occidente siempre ha extendido su mano milagrosa para preservar la libertad de opinión y la diversidad en las contiendas electorales, al punto que me ha acompañado en algunas de mis escaramuzas políticas. Espero que hoy, cuando se celebran estos 60 años, puedan la ciudad y el departamento aplaudir con gozo esta gesta que nos llena de esperanza de tiempos mejores y a mí particularmente, como uno de sus más antiguos columnistas, de infinita gratitud.
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