Cali, junio 2 de 2026. Actualizado: lunes, junio 1, 2026 21:11
Playa Cuevita está ubicada en el Valle, un corregimiento de Bahía Solano, en el departamento del Chocó. Tiene una extensión de 9 kilómetros que mágicamente enmarcan un ecosistema tan natural y suave como agreste y salvaje.
Esta playa tiene un atractivo turístico que más que un simple paseo es un recorrido de vida, la liberación de tortugas marinas.
En la zona se encuentra Tortugas del Pacífico, una organización que lleva cerca de ocho años de trabajo con esta especie y que busca preservar la vida de estos reptiles que sostienen parte del funcionamiento de los ecosistemas y de las estructuras de las comunidades biológicas en el mundo.
En algún momento esta playa fue poblada y se crearon hábitos y costumbres que van ligados a todo el entorno de estas comunidades.
Quienes habitaban la zona aprendieron a comer huevos o tortugas, un comportamiento sin límites y sin control que hizo que la balanza se desequilibrara. Las tortugas que arribaban a esta playa disminuyeron año tras año y en lugar de venir en las horas del día a cualquier lugar de la playa pasaran a hacerlo en la noche o en la madrugada.
Hay quienes salen a buscar huevos de tortugas para su comercialización o venta, pero los enemigos de estos reptiles no son solamente los humanos porque la labor de depredación también se da por los perros, cangrejos, cusumbos, fragatas, águilas, gavilanes, el mismo sol y los peces.
“Por ejemplo esta playa tiene 9 kilómetros y en los dos y medio finales, de junio a diciembre, tenemos la visita frecuente del jaguar que sale en las noches a caminar, de vez en cuando se lleva una tortuga pero sabemos que esos son comportamientos normales que ocurren y no alteran el equilibrio de las especies” explicó Pedro Pinilla, encargado del monitoreo y liberación por parte de Tortugas del Pacífico.
Tres organizaciones están haciendo la labor de conservación: Tortugas del Pacífico, Asociación Caguama, Asociación de guías y conservación del Valle, todos trabajando por las tortugas marinas. Su finalidad es recolectar los huevos de las tortugas que vienen a nidar y cuando nacen las liberan en pos de la conservación de las mismas.
Todas las noches quienes conforman Tortugas del Pacífico salen en la búsqueda de los huevos, los cuales se recolectan y se llevan a un espacio en el que son sembrados en un espacio en particular.
Cada uno de los lugares en los que se dejan los huevos guarda en promedio 107 huevos.
Esos huevos sembrados se convierten en tortuga en un lapso de mínimo 45 días y máximo de 70. Cuando nacen se colocan en unos recipientes para dejarlas un tiempo que hagan movimientos que les permitan reforzar las aletas para que cuando vayan al mar puedan entrar de forma segura y superar la corriente.

A esta playa vienen tres tipos de tortugas una de ellas la Carey, aunque las condiciones geográficas de la playa no son las ideales para que haga el proceso de forma segura, entonces los números de esta especie son bajitos. Llegan por temas de corriente, hacen su recorrido regresan al mar y en alguna parte si hay una remoción de tierra dejan los huevos a una profundidad que varía dependiendo de la especie, en un Carey es de 70 centímetros hacia abajo.
Un segundo tipo son las tortugas verdes, las segundas más grandes de las tortugas marinas, pueden llegar a medir 1.50 metros de diámetro y vienen entre enero y junio. Los números también son bajitos pero se vienen recuperando gracias a la labor de las organizaciones de conservación.
Hay un tercer tipo que es la tortuga golfina que es una de las más importantes porque viene todo el año de enero a diciembre. En el segundo semestre llega a la playa todos los días, cada noche viene por lo menos una a desovar lo que hace que Playa Cuevita sea la más importante en Suramérica para el arribo, desove y conservación de ésta especie en particular.
“Hay noches en las que no se consiguen huevos, otras en las que se consiguen dos o tres y otras en las que se consiguen hasta 56 nidos. Algunos de los huevos son infértiles, es decir que son o solo clara o solo yema y otros que las tortugas se desarrollan bien y no nacen” explicó Pinilla.

Cuando se hace el proceso de liberación son tortugas que llevan de tres a cinco días de nacidas que es el tiempo que tardan en hacer los ascensos escalonados hasta llegar a la superficie.
Pinilla relató que se les hace un acompañamiento, que es necesario, ya que en condiciones naturales de cada mil tortugas se cree que solo una sobrevive o llega a la edad adulta debido a que sale del mar viene a la playa deja sus huevos y se va.
“Esa tortuga tiene muchos retos, el primero es salir de la profundidad a la superficie, segundo llegar al mar en condiciones cambiantes y enfrentar los depredadores naturales. La misión de quienes hacen la liberación es acompañar y lograr que la llegada al mar no tenga ningún inconveniente” puntualizó.
Las tortugas tienen en su base una especie de chip natural que recoge la información de la playa en que es liberada y eso permite que cuando cumpla entre 30 o 40 años regrese a la playa en la que nació.
La liberación de tortugas es una de las muchas razones por las cuales ir a Bahía Solano vale la pena.

Hay una problemática muy grande en el Pacífico que tiene que ver con el plástico. Las corrientes de Humboldt permiten que muchas especies migren a la zona, ballenas, tortugas, peces, delfines, tiburones ballenas, pero también trae el plástico.
“El reto que tenemos como sociedad es disminuir el uso de plásticos especialmente los de un solo uso y si se utilizan hay que desecharlos correctamente y evitar que llegue a los océanos” dijo Pedro Pinilla.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: