Cali, julio 11 de 2026. Actualizado: viernes, julio 10, 2026 19:36

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Planeta tierra a cuidados intensivos

Colombia arde en llamas

Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente

Colombia arde en llamas: sus cerros tutelares, los parques naturales, las cordilleras andinas y sus páramos. Pero los incendios forestales los recibimos como meras noticias de la televisión mediante informes en directo desde las zonas afectadas, quedando impávidos y sin dimensionar la gravedad de la catástrofe, sin que percatemos cómo el planeta tierra está pasando a cuidados intensivos por quemaduras de primer y segundo grado; sólo lo entienden los pobladores que habitaban las zonas en riesgo y que por la tragedia tuvieron que desplazarse.

Los informes de televisión muestran las imágenes felicitando el heroísmo de los bomberos o la solidaridad de la comunidad, señalando la posible acción de pirómanos o admirando la impotencia de los gobernantes que afrontan la agresividad del fenómeno del Niño.

Mejor, acudamos a una versión elemental para principiantes y tratemos de comprender de manera objetiva qué está ocurriendo con el planeta tierra y desde cuándo se gestó el mal. De lo contrario sólo queda resignarnos a esperar el fin, como creyentes en el destino apocalíptico, ignorantes de sus verdaderas causas y de quiénes son los responsables de la catástrofe.

Por su parte, los gobiernos, no sólo el nuestro, para parar el calentamiento global y evitar los mortales desastres naturales, tendrán que decidir entre seguir con débiles programas de prevención, con decretos de emergencia y adiciones presupuestales, o definitivamente, optar políticas de transición del uso de combustibles fósiles hacia la adopción de energías limpias.

Para empezar tracemos la circunferencia que nos enseñó el maestro de escuela para explicarnos la ubicación del planeta en el sistema solar, las capas tectónicas de la tierra, la superficie habitada, la atmosfera y la destrucción de la capa de ozono y su incidencia en la supervivencia de los seres vivos.

Señales irrefutables

Hace un poco más de medio siglo nuestra generación gozó de una infancia sin preocupaciones climáticas pues en el territorio estaban bien identificadas las zonas frías y las calientes. Además, las cabañuelas y las estaciones se cumplían a cabalidad.

En ninguna zona del país la temperatura llegó a alcanzar los 40 grados centígrados. Poco le creíamos al maestro cuando anunciaba que la emisión de gases por los vehículos y las chimeneas industriales debilitaría la capa de ozono y los rayos solares atravesarían el filtro y calentarían con intensidad la superficie terrestre. Animados, trazábamos la esfera terrestre, confiando en el congelamiento estable de sus polos y soñando pasar unas vacaciones en algún pueblo con clima frio ubicado en los farallones.

Le costaba dificultad a nuestros profesores el pretender convencernos de la validez de la teoría físico sueco Svante August Arrhenius (1859-1927), primer científico en plantear la hipótesis del cambio climático provocado por el uso de los combustibles fósiles.

Lo tomábamos como producto de la ciencia ficción y éramos escépticos ante las predicciones de calentamiento global: la elevación del dióxido de carbono, las temperaturas exageradas, los incendios forestales devastadores, el deshielo de los polos, las sequías prolongadas de los ríos, los ascensos de los niveles del mar, la mortalidad de especies marinas, el aumento de las precipitaciones, las inundaciones en grandes ciudades.

Esos fenómenos climáticos hoy son señales irrefutables del calentamiento global. Otrora, en las veladas escolares, representábamos el mito de Ícaro; hoy no lo haríamos temerosos de llegar a perder las alas cuando el sol derrita la cera que las adhiere a nuestra espalda, sin todavía haber empezado a volar hacia las alturas.

Metástasis geológica

Algunos aducen que el calentamiento global obedece sólo a causas antrópicas, por ejemplo, cuando el ciudadano bota los desechos en los canales de aguas lluvias, usa desodorantes con aerosol, quema basura en su predio o deforesta su minifundio.

Sin embargo, los incendios forestales, indicadores del cambio climático, esta vez se focalizaron en las cimas de las cordilleras, sembradas con pinares como materia prima para la producción de cartón que, además de agotar los recursos hídricos, provoca erosión y produce dióxido de carbono. No conocemos la regulación de los contratos de ese monocultivo.

Pero el calentamiento global no sólo se originó por la deforestación y el monocultivo, también en el uso de combustibles. Los opositores a renunciar al uso de energías fósiles, argumentan que el 80 por ciento de las actividades industriales y del transporte son movidas por el petróleo.

Eso explica la renuencia de los industriales y los transportadores a asumir las incertidumbres que genere el cambio energético.

Lo cierto es que la transición energética, aunque requiera de sacrificios por parte de los industriales debido a un reacomodamiento económico, sí garantizará la mitigación del calentamiento global. Falta evaluar que salvar la humanidad será siempre más rentable que cualquier interés económico.

Entre más se aplace el cambio energético, aumentará la emisión de carbono en la atmosfera ahondando los daños en la capa de ozono, haciendo más grave la metástasis del cáncer geológico representado por el calentamiento global. Cabe preguntar: ¿de qué vale la acumulación de riqueza si observamos que se agudizan los estragos por las catástrofes naturales que afectan a poblaciones enteras, que no escogen sólo a países pobres, sino por igual a los industriales poderosos, y en los casos individuales, a personajes capitalistas, como también a trabajadores?

Adenda de alerta

Durante unos diez milenios las culturas precolombinas que poblaron el continente de América, mantuvieron un desarrollo cultural con armónicos ecosistemas que garantizaban la vida productiva, agrícola, orfebre, sana, ceremonial y en paz.

En el año 1500, cuando empieza la conquista, irrumpieron los europeos que contaminaron el continente de esclavitud, hambre, desnutrición y enfermedades.

Hace apenas dos siglos los criollos descendientes de los españoles y de los ingleses, iniciaron el urbanismo antiecológico en el territorio y la industrialización de la economía, destruyendo en pocos años lo construido milenariamente.

Tal situación es agudizada en los últimos tiempos por las hambrunas, las pandemias, las sequías, los colapsos sociales y las migraciones, consecuencia del calentamiento global.

El vuelco climático y las catástrofes naturales, provocadas por las prácticas productivas alentadas con energías fósiles, evidencian que cumplió su ciclo nefasto el capitalismo verde. Para evitar la hecatombe final, hay que tener siempre en cuenta lo advertido en MISIÓN RESCATE. PLANETA TIERRA AGENDA 21: La capa de ozono es un filtro protector esencial en la atmósfera que rodea la tierra.

Nos ha protegido contra los rayos ultravioleta del sol desde que el hombre se estableció en el planeta. Cuando estos rayos atraviesan la atmosfera perjudican las cosechas, destruyen las células vivas y causan cáncer de piel. En el Antártico los niveles de ozono disminuyeron alrededor de 40 por ciento cada año, durante los últimos 20.

Nuestra atmosfera se encuentra bajo una presión cada vez mayor por los gases de invernadero que amenazan con cambiar el clima, por agujeros en la capa de ozono.

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