Cali, junio 3 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 3, 2026 18:24
El conflicto entre Irán y Estados Unidos ha generado tensiones alrededor del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para el transporte de petróleo, gas natural y materias primas utilizadas en la fabricación de fertilizantes.
Como consecuencia, los precios internacionales de productos esenciales para la agricultura han comenzado a dispararse.
Y es que lo que ocurre a millas de kilómetros de Colombia puede terminar afectando el precio de los alimentos que llegan diariamente a la mesa de millones de hogares.
Esa es una de las principales conclusiones de la más reciente Radiografía trimestral del sector agropecuario colombiano de Bancolombia, que advierte sobre el impacto que está teniendo la crisis geopolítica en Medio Oriente sobre los costos de producción agrícola.
La preocupación no es menor. Según el informe, fertilizantes como la urea y el DAP, fundamentales para cultivos de maíz, arroz, café y otros alimentos, han registrado incrementos superiores al 25% desde el inicio de la crisis.
Incluso, en algunos momentos del año, los aumentos eran todavía más elevados antes de estabilizarse parcialmente.
El problema es que Colombia depende en gran medida de las importaciones para abastecer su mercado de fertilizantes.
Esto significa que cualquier incremento internacional termina trasladándose, tarde o temprano, a los costos de producción de los agricultores nacionales.
Los expertos explican que existe una desfase de entre tres y cinco meses entre el aumento de los precios internacionales y su impacto total en el mercado colombiano.
Es decir, muchos productores todavía podrían no estar sintiendo completamente los efectos de los incrementos actuales.
La situación preocupa especialmente porque coincide con otro factor de riesgo: la posible llegada de un nuevo Fenómeno de El Niño hacia finales de este año y comienzos de 2027.
La combinación entre mayores costos de fertilización y condiciones climáticas adversas podría reducir la producción agrícola y generar presiones adicionales sobre los precios de los alimentos.
En regiones agrícolas como el Valle del Cauca, Tolima, Huila, Meta y los Llanos Orientales, donde cultivos como arroz, maíz, caña de azúcar y palma son fundamentales para la economía regional, los productores observan con atención la evolución de estos factores.
Uno de los cultivos que podría verse afectado especialmente es el maíz.
Bancolombia señala que los elevados precios de la urea podrían desincentivar nuevas siembras, debido a que este cereal requiere importantes cantidades de fertilización nitrogenada para alcanzar niveles óptimos de productividad.
Pero el impacto no termina en el campo. Una menor producción agrícola eventualmente se traduce en menores inventarios y mayores precios para consumidores, industrias procesadoras y cadenas de distribución.
Además, el aumento de los costos agrícolas ocurre en un momento en el que la inflación continúa siendo una preocupación para hogares y empresas.
Un eventual encarecimiento de alimentos podría dificultar los esfuerzos para controlar el costo de vida durante los próximos meses.
Los analistas también advierten que el fenómeno podría tener implicaciones globales.
El encarecimiento de fertilizantes podría reducir la oferta mundial de alimentos y fortalecer una nueva presión inflacionaria internacional.
Por ahora, el mensaje para el sector agropecuario es claro: prepárense para un escenario de mayores costos y una alta volatilidad en los mercados internacionales.
Lo que ocurrirá en los próximos meses en Medio Oriente y con el comportamiento climático podría terminar definiendo buena parte del panorama agrícola colombiano durante 2027.
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