Cali, abril 23 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 22, 2026 22:11
Para los colombianos, el inicio de año se mide en el costo de los alimentos, el transporte y el recibo del arriendo.
El aumento del 23% en el salario mínimo, sumado a una inflación que el Dane situó en el 5,1% al cierre del año pasado, plantea ahora un ajuste inmediato en la canasta básica y en los servicios públicos.
Esta realidad obliga a “hacer malabares” con el presupuesto para que lo básico no termine desplazando lo importante: el estudio, la vivienda y la tranquilidad del futuro.
Frente a esta coyuntura, la educación financiera es la clave para blindar el presupuesto, permitiendo priorizar gastos y mover el dinero con inteligencia para que los ingresos no se desvanezcan en el día a día, sino que sirva para organizar las finanzas de tal forma que las alzas no obliguen a sacrificar metas como tener casa propia o invertir en el futuro.
“En tiempos de incertidumbre, la verdadera tranquilidad está en saber proteger lo que más importa frente a lo inesperado. Cuando una familia aprende a presupuestar y a priorizar, está construyendo su primera capa de seguridad.”, afirma Carlos Mitnik, Presidente de MetLife Colombia.
En la mayoría de los hogares colombianos el problema no es realmente en qué se gasta el dinero sino cuánto cuesta cubrir lo esencial. Lo fundamental para el día a día se ha vuelto lo más costoso y así lo confirman las cifras de la Encuesta Nacional de Presupuesto de los Hogares realizada por el Dane en 2025.
Según este, la vivienda y los servicios básicos consumen el 32,5% de los ingresos mientras que la alimentación representa el 15,3%. Es decir, que casi la mitad del gasto total de una familia, correspondiente al 47,8%, se destina únicamente a vivienda y alimentación.
Sumado a lo anterior, en el país cuatro de cada diez hogares viven en arriendo y cuando la renta sube al ritmo de los precios, todo el presupuesto se aprieta. El Dane revela que al cierre de 2025 la situación era tan retadora que 61 de cada 100 jefes de hogar sentían que no era posible ahorrar después de cubrir sus gastos básicos.
Esto hace que cualquier incidente inesperado se convierta en una crisis para la familia. En medio de esta realidad estar preparados financieramente no es solo cuestión de números sino la mejor herramienta para cuidar la tranquilidad y sentirse seguros frente a lo que pueda pasar.
Para que el 2026 sea un año de progreso y ahorro, es clave adoptar hábitos de control financiero que protejan el ingreso familiar:
La seguridad de un hogar no depende solo de sus ingresos, sino de su capacidad para anticiparse. Para MetLife, fomentar la planificación es darle a la gente el poder de decidir sobre su bienestar, evitando que las alzas del entorno decidan por ellos y protegiendo lo que realmente importa.
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