Cali, marzo 18 de 2026. Actualizado: martes, marzo 17, 2026 21:58
Por: ADRIAN CASTAÑEDA
Empresario, inversionista, conferencista y autor que ayuda a emprendedores desde la realidad y la experiencia personal.
@adriancastanedat
El éxito no es para cobardes. Porque alcanzarlo requiere de hombres y mujeres capaces de enfrentar retos, asumir consecuencias y tomar decisiones.
Quedarse en el lado cómodo de la historia es muy senci-llo. Es más fácil que salir todos los días a buscar algo que toma mucho tiempo alcanzar; por eso el éxito a veces es muy escurridizo. No se le aparece a cualquiera, de hecho a muchos se les escapa de las manos por sus propios comportamientos. Por ser conformistas de la vida, resignarse a un capítulo aburrido.
Poder de decisión, capacidad para plantarse ante la realidad y decirle: Haré esto, aunque todos quieren que haga lo contrario. Cuando se decide ser exitoso, entonces todo lo demás llega por su cuenta. Si no sabes o no decides qué lugar del mundo quieres conocer primero, nunca emprenderás un viaje.
Si no decides hacia cuál lado del arco patearás la pelota, el arquero te adivinará el movimiento. El éxito es de quienes deciden marcar la diferencia. Aquellos que prefieren ser y dejar de padecer.
Cuando se toma la decisión de ser exitoso, entonces la vida comienza a recompensar. El éxito es fruto de decisiones, si son malas o buenas, no importa. Lo vital es que sean, existan y aunque de miedo tomarlas, se haga. Actuar siempre será la mejor alternativa.
Decisiones a la orden del día
Decidir es lo más común en la vida, todo lo que sucede es consecuencia de una decisión. Existen decisiones cotidianas y otras un poco más complicadas que son, las que al final, pueden determinar el destino de cualquier emprendimiento.
Sin embargo, aunque decidir es una acción a la que todo el mundo está acostumbrado porque desde pequeño el ser humano debe decidir; a veces esa acción suele compliarse de una manera poco imaginada.
La razón es sencilla: el miedo.
Tomar una decisión se hace complicado porque quien está en ese camino sabotea mucho el asunto. Entonces pensando y repensando lo que se debe hacer, decidir, termina convirtiéndose en un rollo tan enorme que da dolor de cabeza.
Ahí es donde el miedo hace de las suyas, porque susurra al oído “te vas a equivocar”, “esto es peligroso, no lo hagas”. Todo eso es normal, forma parte de la vida misma; siempre dará miedo decidir. El secreto es saber cómo asumir, de la mejor manera posible, las consecuencias o lo que ocurra a raíz de una decisión.
Decisión es igual a acción
Cuando se asume el reto del emprendimiento o simplemente cuando se quiere aportar algo distinto a la humanidad, las decisiones son importantes; porque para hacer, se debe decidir de alguna forma.
Nadie logra nada sin tomar una decisión, cuando lo hace, bien sea que significó un triunfo o un fracaso, entonces lo siguiente es analizar el hecho para entender dos cosas: Qué se debe aprender, qué se puede cambiar
El riesgo al decidir siempre estará presente, pero corre un riesgo peor quien se queda sentado en un mueble esperando que el mundo gire solo.
Aprender a decidir es el primer paso de todo emprendedor, porque si no se atreve a hacerlo, entonces el mundo del emprendimiento se lo comerá vivo.
Ser emprendedor es tomar la decisión de hacer algo distinto al resto del mundo, pero sabiendo que el cielo oscuro, también hace un bello paisaje.
No existen buenas y malas decisiones, solo existen momentos en los que se debe sentar las bases para alcanzar algo. Lo malo y lo bueno, depende de cómo se decida verlo.
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