Cali, agosto 28 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 28, 2026 12:04

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Dirige con instrumentos dispersos

Maestro musicaliza el covid-19

Luis Angel Muñoz Zúñiga
Especial – Diario Occidente

Oscar Montenegro (Pasto 1965), es paisano de los maestros Eddy Martínez y Raúl Rosero, es decir, que procede de una tierra de músicos al sur de Colombia. Su vocación lo llevó al Conservatorio de la Universidad del Cauca, licenciándose en música en 1991. Integró la Orquesta Sinfónica de Colombia en Bogotá en 1991, como chelista. Además es maestro de guitarra y piano. Dictó cátedra de música en La Universidad de Nariño, dirigió el plan de artística de la Universidad Lumen Gentium de Cali.

Grabó boleros y baladas, como músico solista, pero lo que más le llena es sembrar la semilla musical entre las nuevas generaciones. Por eso se inició en la docencia en el Inem de Pasto en 1994 y se abrió camino hacia la sucursal del cielo, llegando a Santiago de Cali hace doce años, vinculándose primero al colegio Manuel María Mallarino, y luego pasa a Santa Librada. “Siento que llegué a la cima de mi ejercicio docente en esta institución republicana fundada en 1823 por el general Francisco de Paula Santander. Santa Librada, la más antigua de la ciudad y de donde egresó quien tiempo después fuera el más importante músico clásico, formado en París, Antonio María Valencia”.

Historia institucional

La historia artística de Santa Librada, institución que se distinguió por poseer una vasta colección de acetatos y gramófonos importados de Europa, que se conservaba en el antiguo teatro acústico de música, después demolido y transformado en el actual gimnasio de actos, durante décadas contó con destacados maestros de música que cultivaron la cultura auditiva.

Los egresados recuerdan a los maestros Martiniano Tascón, Bernardo Álvarez, Alfonso Aya, Alfonso Valdiri, Oliva Agudelo y Vicente Mera. Los bachilleres de la década del sesenta, exploraron la música instrumental y como resultado de los ensayos dirigidos por el maestro Martiniano Tascón, formaron el conjunto musical estudiantil Los Bobby Soxers, que después grabó e incursionó en el movimiento de la nueva ola. En la década del noventa la maestra Oliva Agudelo, con su voz soprano integró destacados grupos de música latinoamericana, formó coros en la institución y promovió nuevos valores musicales.

Satisfacciones personales

El maestro Oscar Montenegro, enterado de esa tradición artística institucional y tras estrenar la nueva sala libraduna de música y teatro, “Enrique Buenaventura”, asumió con responsabilidad y dedicación su misión. Cotidianamente, antes de la pandemia del Covid-19, dictaba sus clases presenciales difundíendo las piezas clásicas de Beethoven, Mozart, Vivaldi y de compositores colombianos y latinoamericanos.

En las mañanas interpretando con sus alumnos desde el piano, las guitarras, los violines y la percusión, la comunidad estudiantil en los jardines y los primeros salones de la institución escuchaban las melodías y alegres se percataban cómo las aves de colores replicaban dichos sonidos desde los árboles. “Los estudiantes, además de asistir a las horas reglamentarias, suelen escoger la música como área artística optativa”. El maestro Montenegro se siente satisfecho y congratulado con la sensibilidad musical, más en estos tiempos del ruido. “Cuando preparamos las presentaciones de la parte artística para las celebraciones escolares, culturales, patrias, de aniversarios fundacionales o en los demás homenajes significativos, todos quieren ser escogidos para las funciones centrales en el escenario”.

Pandemia versus música

Con la llegada del Covid-19, que obligó la suspensión de las clases presenciales y el confinamiento, el maestro Oscar Montenegro tuvo que arreglársela para que haya continuidad y motivación de sus estudiantes, en estos tiempos cuyas clases quedan relegadas por la dura contienda pandemia versus música. “Soy consciente que con las clases a través de plataformas virtuales la sensibilidad musical se bifurca. Mi esfuerzo es no dejar dispersar el interés, ni que deserten los estudiantes. Debo musicalizar la pandemia. Desde luego que para las afinaciones y los ejercicios interpretativos y auditivos, no es lo mismo hacerlo a través de una pantalla, que dirigir la participación con instrumentos que se tocan reunidos en el mismo sitio, con ambiente apropiado, de manera colectiva y presencial. Pero la sensibilidad de los estudiantes, que no disminuye a pesar de las dificultades, me motiva para seguir el trabajo”.

Oscar Montenegro, consciente de que la misión educativa de Santa Librada, trazada acorde a los principios civilistas santanderinos rectores, es la de una institución republicana que propende por la formación de nuevos ciudadanos, orienta sus clases para que con la música los jóvenes le apuesten a la paz. “Estamos viviendo tiempos difíciles, en los que todos como nación y como seres humanos, tenemos que aprovechar la música con su poder sensibilizador e integrador. Bien dijo su fundador que la República necesita de jóvenes ilustrados y no ignorantes, de jóvenes virtuosos y no fanáticos”.

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