Cali, abril 30 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 29, 2026 21:39
Solicitar con mayor frecuencia pedidos de comida o mercado a domicilio, trabajar desde la casa y usar tapabocas, son las medidas que a los colombianos les han parecido más difíciles de adoptar para evitar el contagio del COVID-19 en esta cuarentena.
Así lo revela una encuesta realizada por la Universidad del Rosario, el Observatorio Pulso del Consumidor Sinnetic y El Tiempo, que indica que en este confinamiento obligatorio al 37% de los entrevistados se les ha hecho difícil acostumbrarse a solicitar pedidos de comida o mercado a domicilio. De este grupo poblacional, a quienes más les ha costado es a las personas entre 36 y 45 años de edad (49%).
La encuesta fue respondida por 580 colombianos, antes y durante la cuarentena, pensando en ofrecer parámetros para el diseño de programas preventivos y de salud pública basados en el auto cuidado y analizar, entre otras cosas, cómo los jóvenes negocian sus comportamientos y aspiraciones en este nuevo contexto: Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo (VICA).
Este estudio se desarrolló durante las tres primeras semanas del mes de abril y buscó responder la pregunta ¿cuáles de las siguientes medidas le parecen difíciles de adoptar para evitar la propagación de COVID 19 y otras enfermedades infecciosas?
En esta cuarentena, al 34% de los encuestados les ha parecido difícil trabajar desde la casa, especialmente para el 49% de los menores de 25 años y al 44% de las personas entre 26 y 35 años.
Para el 32% de los entrevistados, tomar clases, seminarios o talleres en línea no presenciales, es un hábito difícil de adoptar. Para el 44% de los menores de 25 años, ha sido mucho más difícil, en comparación con los entrevistados de otros grupos de edad.
“Los jóvenes tienen en efecto mayor afinidad y más herramientas tecnológicas para abordar la digitalidad en el trabajo y el estudio, pero la socialización parece ser algo que extrañan. Detrás de ir a la universidad o la oficina se esconde un conjunto de rituales sociales que internet no logra sustituir con facilidad y esto hace difícil adoptar hábitos productivos en casa”, indicó Gabriel Contreras, CEO de Sinnetic Colombia.
Para el 37% de los menores de 35 años, el hábito de permanecer en casa la mayor parte del tiempo posible es particularmente difícil, mientras que solo el 18% de los mayores de 36 años perciben dificultad en adoptar esta conducta. Salir a bailar, a tomar una copa y socializar con amigos podría ser difícil de abandonar en el corto plazo para el 23% de los consultados.
Frente a estos resultados Miguel Gutiérrez, profesor del Programa de Psicología y miembro del Centro de Estudios Psicosociales de la Universidad del Rosario, explica que lo más llamativo es ver que la población de los más jóvenes, es decir, aquellos entre los 18 y 25 años, son quienes reportan las mayores dificultades para adoptar acciones para evitar el contagio del COVID-19.
Dentro de las conductas de las que refieren mayor dificultad, reportan aquellas relacionadas con el dejar de tener actividades sociales y de contacto, como lo son trabajar desde casa, tomar clases en línea, no poder asistir a fiestas y reuniones con amigos. Adicionalmente, reportan el cuidarse de compartir vasos con familiares y lavarse las manos con frecuencia.
Agrega que esto es llamativo ya que, a pesar de ser los “nativos digitales” y los mayores usuarios y más conocedores de las redes sociales, ello no suple la necesidad de los encuentros presenciales con sus pares. El salir con amigos, asistir a fiestas o restaurantes, es parte fundamental de su identidad. Estos jóvenes están en una etapa en la que se están posicionando socialmente y tienen el deseo de salir y proyectarse por fuera de sus casas. Es posible que entre los más jóvenes de ellos el estar en sus hogares los devuelve a una posición de subordinación que en algunos casos es contraria a la autonomía y libertad que pueden encontrar en sus espacios sociales.
Para el experto, “esto nos permite comprender qué dificultades propias del confinamiento y de las conductas de autocuidado puestas en marcha por la pandemia son las que más afectan esta población y que pueden llevar, eventualmente, a desencadenar malestares emocionales y afectivos, cuadros de ansiedad, entre otros”.
El 32% de las personas manifestó dificultad para adoptar el hábito del uso del tapabocas, principalmente para el 50% de los mayores de 46 años. El 32% del segmento de los 46 a los 60 años señaló malestar por asistir con menos frecuencia a reuniones espirituales (iglesias y lugares de culto). Según Miguel Gutiérrez, una posible explicación frente al uso del tapabocas, puede tener que ver con una mayor sensación de vulnerabilidad por la edad frente al contagio y, por lo tanto, una mayor conciencia de la necesidad del uso del tapabocas. A su vez, las iglesias y lugares de culto pueden jugar un rol importante frente a su identidad, constituyendo espacios de socialización y congregación importantes, y siendo posiblemente más difíciles de sustituir para este segmento por medios digitales, comenta el experto.
Para el 39% de los entrevistados entre 46 y 60 años, será difícil dejar de viajar al extranjero en el corto plazo. Para Gutiérrez, puede entenderse el malestar frente al no viajar por estar en edades en las que posiblemente cuentan con mayor tiempo y recursos materiales y, tal vez en los de mayor edad de este segmento, puede producir ansiedad el no contar con las condiciones de salud y vitalidad para poder viajar una vez se reestablezcan con las condiciones de salud pública mundial para viajar.
La encuesta revela que saludar en la mejilla es un hábito difícil de abandonar para el 30% de los colombianos entrevistados y dejar de comer en la calle puede generar problemas para el 26% de los consultados.
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