Cali, junio 4 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 3, 2026 22:55
Redacción: Javier Baquero – Jaba
Ayer a Cali llegamos predispuestos para que nos pudiéramos divertir. Queríamos ver una buena corrida, que los toros embistieran o que los diestros hicieran lo suyo.
Si bien es cierto todos teníamos en la memoria lo vivido en la tarde anterior, esas mismas situaciones nos invitaban a ser optimistas.
Con las apuestas en la tarde, no solo en los toros, sino en los actuantes, en el cielo y en general en todo lo que pudiese ayudar a que se redondeara una tarde importante.
Ahí es donde el torero piensa para sí “apuestas o apuesto”. O el toro ayuda o yo doy todo lo mío y cubro lo que el otro no alcance.
Ese matrimonio que dura lo que vive el astado en el ruedo es muy tensionante. Es una negociación que se da en términos de rapidez, porque alguno o ambos tienen que recrear la tarde.
El toro o el torero, o lo mejor, los dos, son lo que a la postre nos brinda una tarde de toros importante.
Un animal y un racional juegan sus cartas para ganar, pero el más llamado a resolver la papeleta es el torero. Él tiene que sacar al otro lado el compromiso.
Si el toro no aporta el torero tiene que apostar por los dos. Si el cornupeta tiene defectos, debe taparlos, si es que no los puede corregir.
El público se merece todo y la suma de lo entregado por el toro y lo realizado por el torero da como resultado el éxito y el triunfo.
Definitivamente cuando el torero en su mente piensa “apuestas tu o apuesto yo”, siempre estará pensando en entregarnos la alegría de una buena faena.
Ficha de la corrida:
Ramsés:
División de opiniones – Palmas equívocas al toro.
Tibias Palmas tras aviso.
Emilio de Justo:
Oreja y palmas al toro.
Palmas y saludo desde el tercio.
Gines Marín:
Palmas y saludo, tras aviso.
Palmas, tras aviso.
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