Cali, enero 20 de 2021. Actualizado: miércoles, enero 20, 2021 13:46

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Una mirada a la luz de las normas vigentes

La depreciación de activos fijos en tiempos de covid -19

Por: Anyelo Coral Herrera
Coordinador de Auditoría
Email: [email protected]

Dada la situación generada por la pandemia del COVID-19, una de las situaciones que deben ser analizadas por las compañías que durante el curso de las medidas restrictivas de movilidad generaron cierre de operaciones o dejaron de utilizar activos de sus líneas de producción y, como parte del cierre contable y fiscal del año 2020, es el tratamiento que debe darse a la depreciación de tales activos fijos bajo la luz de las normas vigentes.

Es importante indicar que la depreciación a la luz de las normas de contabilidad vigentes es: “el importe depreciable de un activo de forma sistemática a lo largo de su vida útil”; dicho de otra manera, es el registro del costo o gasto estimado por la Compañía conforme la utilización de los activos productivos en el curso del desarrollo de su actividad.

Es de indicar que el análisis que a continuación se expone, solo aplica en el caso que la Compañía utilice el método lineal de depreciación, por ser un valor constante registrado mensualmente en el curso de la vida útil estimada para cada activo productivo en que la compañía estima recuperar los flujos de efectivo, dado el desgaste y/o uso, por lo que para, los métodos de depreciación decreciente y/o de las unidades de producción, por no ser métodos constantes, el análisis no aplica.

Depreciación desde el punto de vista contable
Bajo la luz de las normas contables vigentes, la depreciación de los activos de propiedad, planta y equipo no puede ser objeto de cese o para, si no hasta el momento en el que la vida útil haya sido consumida o el activo sea dado de baja en virtud de que no genera beneficios económicos para la Compañía o, en el caso del grupo de informantes que aplica NIIF Plenas, el activo sea reclasificado como activo corriente mantenido para la venta.

Así las cosas, dado el cierre temporal de operaciones de producción que tuvieron algunos sectores económicos a raíz del COVID-19, la única manera de cesar la depreciación bajo NIIF es por la baja de dichos activos de propiedad, planta y equipo, caso en el cual, el costo neto del activo constituye una pérdida que debe ser cargada al resultado del período, cuando se trata del grupo de informantes que aplica NIIF para las pymes.

Si quien suspende la depreciación del activo de propiedad, planta o equipo, este acto solo es posible si al activo va a ser objeto de venta, para lo cual, la NIIF 16 indica que dicho activo debe ser medido a valor razonable con cargo al estado de resultados y, la dirección de la Compañía adopte un plan que permita la venta del activo en curso del año siguiente a la decisión, por lo que el activo debe presentarse como corriente mantenido para la venta.

Depreciación desde el punto de vista tributario
En cuanto a las normas tributarias debemos tener en cuenta el artículo 107 – Las expensas necesarias son deducible y el artículo 128 – Deducción por depreciación del Estatuto Tributario, de la siguiente manera:

Art. 107 – Las expensas necesarias son deducibles. Para la deducibilidad del gasto por depreciación de los activos fijos, se debe cumplir con los siguientes criterios:

– Tener relación de causalidad con las actividades productoras de renta
– Que sean necesarias
– Proporcionadas de acuerdo con cada actividad.

Durante el tiempo en que los activos productivos de propiedad, planta y equipo no fueron utilizados, por las restricciones a la movilidad producto de la declaratoria de emergencia sanitaria, las depreciaciones de estos activos no cumplen con ninguno de los tres criterios anteriormente mencionados que soporte la deducción del gasto para el impuesto de renta.

Art. 128 – Deducción por depreciación. Para los obligados a llevar contabilidad, solo pueden deducir las cantidades razonables, de la depreciación de activos fijos registradas contablemente, por el desgaste de los negocios o actividades productoras de renta, siempre que éstos hayan prestado servicio en el año o período gravable.

Bajo el citado artículo, también se ratifica, desde el punto de vista fiscal, que el activo fijo debe generar renta para poder soportar la deducción del gasto por el concepto de depreciación.

Así las cosas, mientras que no se cumplan los postulados establecidos tanto en el art. 107 como el art. 128 del E.T., desde el punto de vista fiscal, los gastos por depreciación de los activos fijos asociados a los procesos productivos que estuvieron parados en curso de la vigencia de las medidas restrictivas a la movilidad y que, por tal motivo, no generaron ingresos en periodo fiscal, no son susceptibles de ser reconocidos o tratados como deducción.

Actividades para el cierre contable y fiscal
Teniendo en cuenta los aspectos contables y tributarios citados anteriormente, las actividades que deben realizar las compañías para un adecuado cierre de estados financieros del año 2020, con respecto al concepto de deprecación de activos fijos, son:

1. Identificar los activos fijos que fueron improductivos por las restricciones a la movilidad impuestas a raíz del COVID-19.

2. Validar el método de depreciación utilizado para dichos activos improductivos. Si el método es de es el de línea recta, determinar el monto de depreciación de tales cuantías por tipo de activo.

3. Continuar con la depreciación de estos activos para efectos contable y, realizar los respectivos ajustes de tales valores reconocidos contablemente en el libro fiscal o en la conciliación entre las bases contables y las bases fiscales a fin de que tales gastos o costos identificados, no sean objeto de deducción para fines fiscales.

4. Determinar las diferencias temporarias que generan la continuidad de la depreciación desde el punto de vista contable frente a los valores que sean determinados como deducción por el concepto de depreciación fiscal y, reconocer tales diferencias, como impuesto diferido.

El no realizar las anteriores actividades y análisis desde el punto de vista contable y tributario al tratamiento que debe darse a la depreciación de los activos fijos en curso del periodo en el que la Compañía, a consecuencia del COVID-19, no pudo hacer uso de los mismos y, por tanto, no generó ingresos que le permitieran deducir la deprecación, pueden inducir a que la compañía a presentar estados financiero inadecuadamente, al igual, posibles procesos de controversia en la determinación del impuesto a cargo por concepto de renta que podría generar sanciones onerosas.

Finalmente, es bueno indicar que debido a las consecuencias que ha tenido el COVID -19, en especial en algunos sectores económicos que mantienen restricciones, tal es el caso del turismo, el entretenimiento, entre otros, se hace necesario que las Compañías realicen un análisis del valor en libros de aquellos activos medidos al costo diferentes a instrumentos financieros, a fin de ser necesario, reconocer posibles deterioros, conforme lo dispone la sección 27 de la NIIF para las pymes o la NIIF 36.

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