Los candidatos y la etnoeducación

Jesús María Lucumi Paz

La coyuntura política a partir de 1990 dio como resultado la creación de la ley 70 en 1993, de comunidades negras. ¿Qué efectos positivos se visualizan 22 años después de firmada por el expresidente César Gaviria el 27 de agosto de 1993? Si bien es cierto que el mejor acontecimiento que nos ha pasado después de la abolición de la esclavitud es la ley 70, también es cierto que las mayorías afrodescendientes no hemos comprendido ni visualizado la magnitud de la herramienta que tenemos en las manos, salvo una inmensa minoría que la ha utilizado como puente para vulnerar más los derechos, no solo de las comunidades negras, sino también de con quienes compartimos el entorno, por la ignorancia que tenemos de la misma ley.

Desde esta columna invito a mis hermanos negros a que hagamos un alto en el camino y reflexionemos con el daño que generamos para nuestra etnia con nuestro poco sentido de pertenencia y baja autoestima.

En este cotarro político no hagamos el papel de tontos útiles,  hay ocho candidatos a la Alcaldía de Cali, la segunda ciudad en la América Latina, después de Salvador Bahía, en Brasil, donde hay más negros, y ninguno de los candidatos ha hecho una propuesta seria para las comunidades afrodescendientes.

La ley ordena a los establecimientos educativos públicos y privados que se debe instruir en etnoeducación, de básica primaria al bachillerato, donde no solo nosotros, los negros, sino también quienes con nosotros comparten el entorno, comprendamos quienes somos, no solo a nivel étnico, sino también a nivel cultu-ral. Señores aspirantes a la Alcaldía, ustedes tienen la palabra.

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