Cali, junio 23 de 2026. Actualizado: martes, junio 23, 2026 21:57
Las autoridades deben identificar y judicializar a quienes sabotean este acueducto.
El nuevo atentado contra la tubería instalada para llevar agua potable desde Florida hasta el corregimiento de Villagorgona, en Candelaria, es un acto de mezquindad que indigna al Valle del Cauca, pues se sobreponen los intereses económicos y políticos de unos pocos a la necesidad de una población de 20 mil habitantes que lleva décadas esperando por el vital líquido.
La semana pasada, gracias al esfuerzo de Acuavalle, el anhelado acueducto para Villagorgona por fin inició preoperación, y justo cuando se creían superadas todas las dificultades afrontadas por el proyecto, el tubo fue roto a propósito, sin que se haya identificado a los responsables de causar esta avería.
No es la primera vez que esto ocurre, en la etapa de instalación la tubería fue desenterrada en varias ocasiones en las que tampoco hubo responsables.
Los estudios técnicos y ambientales demuestran que el suministro de agua potable para Candelaria no pone en riesgo el abastecimiento de Florida, la fuente de captación tiene capacidad suficiente para garantizar el líquido a ambos municipios.
Por lo anterior, los floridanos deben tener claro que quienes les dicen que su acueducto está en peligro los están desinformando para utilizarlos quién sabe con qué intereses.
El acueducto regional Sara Brut, en el norte del Valle del Cauca, es un ejemplo que puede darle tranquilidad a la gente de Florida; el embalse del que se surte este sistema está en Bolívar, pero otros seis municipios (La Unión, La Victoria, Obando, Roldanillo, Toro y Zarzal) se abastecen de éste.
Las autoridades judiciales y la Policía deben prestar un mayor apoyo a Acuavalle para evitar que haya nuevos saboteos y así garantizar que la gente de Villagorgona tenga agua.
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