Cali, mayo 27 de 2026. Actualizado: martes, mayo 26, 2026 23:01
El proceso después del bachillerato implica tomar decisiones para continuar con una vida profesional sin afanes ni presiones.
A continución, en diálogo con la psicóloga y orientadora profesional Marcela Mesa, debatiremos sobre los consejos para que los jóvenes se guíen por buen camino a la hora de escoger la carrera universitaria.
Información de sí mismos y el entorno para tomar una decisión cualquiera, es importante que los jóvenes tengan información de calidad, y básicamente hay dos tipos de información que ellos requieren: una que es acerca de sí mismo, es decir, la autoexploración; y la segunda es una información sobre el entorno, y de lo que de acuerdo a su perfil se adapta al entorno.
El papel de los padres
Los papás son los principales coarquitectos de nuestra carrera, siempre. Empezando porque colocan la genética. Luego, ponen las expectativas desde el vientre materno, inclusive la escogencia del nombre y la manera de crianza, ya va generando una cierta estructura de carrera, entendiendo carrera como un camino a lo largo del ciclo vital donde aprendemos, somos productivos, etc.
Después, la misma sociedad que favorece más unos perfiles profesionales que otros, que generan un modelo de estatus más que otros, ayudan a crear un perfil de nuestra carrera.
El papel de los papás es dar la mayor satisfacción posible de que vean muchas posibilidades, conozcan el mundo laboral, hagan experiencias previas de trabajo y acompañen a la exploración de sí mismos, a entender que los hijos no están aquí para cumplir las expectativas que ellos no cumplieron.
Ellos vienen a trazar su propio camino, por eso es importante el acompañamiento adecuado con sus hijos.
Decisiones sin presiones
Encontrar qué camino seguir después del bachillerato, es un proceso de desarrollo. Y como todas las tareas de desarrollo, hay muchachos que saben antes qué idea tomar adecuada, como hay otros de 17 y 18 años que no llegan. Tarde o temprano, si hay un nivel de adaptación social y personal normal, todos llegan.
Y si no lo hubiera no es un momento de pánico, si el muchacho llega al límite de inscripciones en la universidad, es preferible darle un compás de espera, unos seis meses, no tanto un año, aunque depende mucho de la edad del muchacho. Pero si tiene 16 años, por ejemplo, realmente todavía puede darse un compás de espera.
El año sabático
Tomarse un año sabático depende de la edad, es decir, si el muchacho de 16 años quiere seguir y está motivado, ¡para adelante!, pero si dice que no y que todavía necesita pensarlo, yo les recomiendo a los padres que tengan mucha paciencia y le den tiempo al muchacho para que pueda evaluarlo y sobre todo porque están saliendo muy temprano de estudiar, porque por ejemplo, si estudiara medicina, sería un médico de 22 años y eso no sería favorable para él laboralmente.
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