Cali, julio 3 de 2026. Actualizado: viernes, julio 3, 2026 03:34
Durante las vacaciones de fin de año ha surgido una tendencia que preocupa a profesionales de la salud y a expertos en entrenamiento deportivo: el aumento sostenido de lesiones asociadas al sobre entrenamiento en adolescentes.
Lo que antes parecía un fenómeno aislado hoy se perfila como un problema de salud pública juvenil que exige acciones preventivas, educativas y familiares.
En Colombia, más del 60 % de las lesiones deportivas en menores de edad se relacionan con sobrecarga física, según datos reportados por la Academia Americana de Pediatría (AAP).
Aunque esta problemática se extiende durante todo el año, alcanza su punto crítico entre diciembre y enero, cuando miles de jóvenes inician o retoman rutinas sin orientación profesional, motivados por la presión estética, la comparación en redes sociales y el deseo de “compensar” los excesos de las festividades.
La combinación de gimnasios llenos, parques concurridos y retos virales crea un ambiente que favorece la improvisación.
Tras semanas de descanso o sedentarismo escolar, muchos adolescentes se someten a cargas físicas que sobrepasan sus capacidades, lo que incrementa el riesgo de desgarros musculares, tendinitis, fatiga extrema y alteraciones del sueño.
Para los expertos, esta tendencia no solo evidencia falta de acompañamiento profesional, sino también un vacío en la educación sobre actividad física segura y responsable.
Yordan Pardo, docente en entrenamiento deportivo de Areandina, sede Bogotá, explica que el problema no radica en que los jóvenes practiquen ejercicio, sino en la forma en que lo hacen: “Muchos adolescentes están copiando rutinas avanzadas diseñadas para adultos, sin respetar sus procesos biológicos ni su nivel de preparación. El cuerpo juvenil está en desarrollo y no responde igual a las cargas intensas. Esto ha aumentado las consultas por dolor, fatiga y lesiones por sobreuso”.
Pardo coincide en que los siguientes síntomas no deben pasar desapercibidos:
La AAP asegura que las lesiones por sobreuso —tendinitis, fracturas por estrés, síndrome patelofemoral— se han vuelto más frecuentes en adolescentes que practican deportes como fútbol, atletismo y entrenamiento de gimnasio.
Sin embargo, también han aumentado en jóvenes que entrenan por cuenta propia, sin guía técnica.
El descanso nocturno es otro factor determinante. La American Academy of Sleep Medicine recomienda entre 8 y 10 horas de sueño diario para adolescentes, pero muchos duermen menos debido al agotamiento físico o al uso excesivo de pantallas.
Recuerde, el objetivo no es impedir que los jóvenes entrenen, sino guiarlos hacia prácticas seguras: hacer ejercicio con inteligencia es la clave.
La actividad física es saludable, pero solo si se respeta el ritmo de crecimiento y recuperación del adolescente.
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